Las inundaciones en la región central de Pensilvania comenzaron a bajar de nivel el jueves después de dejar a su paso un rastro de fango y dolores de cabeza para los conductores que intentan encontrar vías alternas a las decenas de caminos cerrados al tránsito vehicular.

Los cielos se despejaron después de cinco días de aguaceros que dejaron 30 centímetros (un pie) de lluvias en una franja de Pensilvania desde el condado de York y a lo largo de la línea de Maryland hasta la región de Williamsport en el norte del estado. El pronóstico para el viernes es de tormentas eléctricas.

Las personas que viven a lo largo del Arroyo Swatara en Hummelstown señalaron que alcanzó su máximo nivel cerca de las 2 a.m., pero el parque de diversiones Hersheypark ubicado río arriba permanece cerrado.

“Es un desastre”, dijo el profesor de la facultad de medicina Arun Das, mientras fotografiaba el Arroyo Swatara a poca distancia de su casa, al enumerar las principales vías que permanecen intransitables. “Grandview, cerrado, la Ruta 39, cerrada, la 740, cerrada”.

A unas cuantas cuadras, el jubilado contratista del gobierno Rick Flage, cuya vivienda colinda con el arroyo, señaló que el nivel del agua era alrededor de 90 centímetros (3 pies) menor al que se presentó tras el paso de la tormenta tropical Lee, que arruinó varias de las viviendas de sus vecinos en 2011.

“Solo debemos limpiar”, dijo Flage el jueves. “No es gran cosa, tenemos mucho tiempo”.

La policía estatal dijo que las condiciones del agua en el Arroyo Conewago seguían siendo demasiado peligrosas para iniciar la búsqueda todo terreno de una mujer de 19 años que fue vista por última vez el lunes mientras intentaba cruzar el arroyo, pero que la búsqueda aérea continuaba.