En una cumbre de los BRICS dominada por las tensiones y amenazas de que se produzca una guerra comercial global, el presidente brasileño Michel Temer pidió el jueves a su par de China --Xi Jinping-- que elimine las sobretasas arancelarias para el pollo y el azúcar de su país.

Temer llegó el miércoles a Johannesburgo, ciudad más grande y poblada de Sudáfrica, para participar del décimo encuentro del grupo que reúne a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica convocado bajo el lema “Colaboración para el Crecimiento Inclusivo y la Prosperidad en la Cuarta Revolución Industrial”.

“Volvimos a tratar el aumento de las cuotas al azúcar y el pollo. Le pedí a Xi Jinping que deje a un lado las sobretasas para que podamos aumentar nuestras exportaciones”, dijo Temer en una rueda de prensa difundida por el Palacio de Planalto tras la reunión bilateral con su homólogo asiático.

En el quinto encuentro bilateral entre mandatarios, Temer aseguró que obtuvo el compromiso de que China estudie el ingreso de productos procesados de la soja.

China es uno de los principales socios comerciales de Brasil, la mayor economía de Sudamérica. En 2017 compró productos por 48 mil millones de dólares --cerca de la mitad obedece a soja triturada-- según datos del Ministerio de Industria y Comercio Exterior brasileño.

“Queremos enviar también derivados como la harina y el aceite de soja. Eso permitiría la industrialización de nuestro país”, aseguró Temer.

Además, los presidentes conversaron sobre las inversiones chinas en aeropuertos y energía en el gigante sudamericano.

Si bien Estados Unidos no participa de esta cumbre, las discusiones entre las economías emergentes giran en torno a cómo enfrentar la política de proteccionismo impulsada por Donald Trump. El rechazo a éste y las sanciones económicas impuestas por Trump dominan la agenda en Sudáfrica.

El presidente chino criticó la “escalada de proteccionismo y unilateralismo” que afecta directamente el desarrollo de los mercados emergentes, y le pidió a sus pares del BRICS que “rechacen de plano el proteccionismo”.

En la apertura de la reunión plenaria, Temer aseguró: “Si queremos estar en sintonía con el tiempo presente, la regla es que todos somos más competitivos cuando somos abiertos. Abiertos a insumos sofisticados, inversiones y más comercio”.

Para Sergio Veloso, doctor en Relaciones Internacionales e investigador del Centro de Estudios-BRICS, en un contexto de guerra comercial entre Estados Unidos y China y de “crisis de alianzas tradicionales” se presenta para los BRICS una “oportunidad de proyectarse como centro de poder político y económico”. Sin embargo, aseguró que la coyuntura brasileña no le permite al país aprovechar el momento.

“Atraviesa una profunda crisis política y económica, con un gobierno que apenas lucha por sobrevivir hasta fin de año. Más allá de acuerdos puntuales, Brasil no tiene mucho que ofrecer al mundo hasta tanto no resuelva sus propias cuestiones”, consideró Veloso.

En la misma línea, José Augusto de Castro, presidente de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil, dijo que “hay una expectativa de que el próximo presidente impulse reformas estructurales para reducir el costo brasileño” y poder alcanzar una participación mayor en el mercado.

El miércoles Trump y el jefe de la Unión Europea (UE), Jean-Claude Junker, anunciaron el inicio de negociaciones para entablar un acuerdo comercial libre de barreras y tarifas. Según especialistas, el avance de este eventual pacto podría entorpecer el propio que el Mercosur negocia con la UE --que podría cerrarse este año-- y en el caso de Brasil afectar directamente el agronegocio.

“Los países del Mercosur pueden venderle a Europa lo mismo que los Estados Unidos. Para Brasil el impacto sería muy fuerte sobre los commodities y quedaría aislado y más dependiente de China”, opinó de Castro.