Ciberpiratas iraníes conocidos como “Rocket Kitten” atacan reiteradamente a empresas de defensa estadounidenses con la esperanza de robar información para mejorar los programas espacial y misilístico del país. Ciberpiratas rusos atacaron el año pasado a decenas de empresas de energía. Y un grupo de ciberespías chinos llamado APT10 ataca sin cesar a las empresas de ingeniería, telecomunicaciones y aeroespaciales.

Mientras los esfuerzos de Moscú por entrometerse en la elección presidencial de 2016 son ampliamente conocidos, los servicios de espionaje de los tres países y los hackers que trabajan por cuenta de ellos se afanan por robar secretos e información empresaria confidencial, de acuerdo con un informe del gobierno difundido el jueves.

“El espionaje económico e industrial extranjero contra Estados Unidos sigue representando una amenaza significativa a la prosperidad, seguridad y ventaja competitiva de Estados Unidos”, informó el Centro Nacional de Contrainteligencia y Seguridad. “China, Rusia e Irán se destacan como tres de los ciberactores más capaces y activos vinculados con el espionaje económico y el robo potencial de secretos comerciales estadounidenses e información empresaria confidencial”.

El ciberespionaje es un medio de relativamente bajo costo y alto rendimiento para acceder a, y adquirir información de instituciones de investigación, universidades y empresas, dice el informe, y añade que la nube y las nuevas tecnologías tales como la inteligencia artificial pondrán al descubierto más puntos vulnerables en las redes estadounidenses.

Las operaciones cibernéticas son el método preferido para realizar el espionaje económico, dice el informe, pero los adversarios del país también obtienen información confidencial por medio de piratas, espías o material que recogen de estudiantes extranjeros en las universidades de Estados Unidos.

El informe menciona una veintena de tecnologías que interesan a los servicios de inteligencia extranjeros. Estas son petróleo y gas; redes inteligentes; tecnologías eólicas y solares: biofarmacéuticas y nuevas vacunas y drogas; sistemas defensivos marinos y radar; autos híbridos y eléctricos; control de la contaminación; máquinas controladas mediante computación digital de última generación, usadas para controlar herramientas y máquinas en fábricas; infraestructura espacial y de exploración; caucho sintético; tierras raras; computación cuántica y las redes de comunicación inalámbrica de banda ancha de última generación