Los gritos de ayuda penetraban el humo asfixiante. Docenas de personas flotaban en el mar, obligadas a ingresar al agua por las intensas llamas. Los niños se sostenían de los adultos, y la gente que no sabía nadar se aferraba a la que sí sabía.

Esa fue la escena con la que se toparon Tawefik Halil y otros pescadores, los cuales respondieron a la solicitud urgente de ayuda que hizo el abrumado servicio de guardacostas griego mientras los incendios forestales más letales en décadas ardían en los centros turísticos costeros cerca de Atenas.

Halil, de 42 años, estaba entre docenas de voluntarios que ayudaron a rescatar a cientos de personas varadas en playas y en las agitadas aguas, azotadas por vientos huracanados.

“Era el caos, ¿me explico? ¿Se imagina qué se siente estar en todo ese humo, no ver nada y tener gente que pide ayuda?”, declaró Halil a The Associated Press el miércoles.

El fuego arrasó con los centros turísticos al este de Atenas y dejó al menos 81 muertos. Pero más de 700 sobrevivientes fueron rescatados en botes y trasladados al puerto de Rafina el martes en la madrugada.

Halil dijo no recordar cuántas personas ayudó a salvar, pero él y otros hicieron lo que pudieron mientras extraían a jóvenes y viejos del agua.

“Uno no ve nada en el humo y el fuego; tanto fuego y tanto humo. Había mucho viento”, señaló. “No podíamos respirar. En un momento dado estuve a punto de desmayarme por todo el humo, y fue muy difícil, amigo, muy difícil. Nunca he visto nada tan difícil”.

Mucha gente en las playas se vio obligada a meterse al mar debido a la intensidad del fuego, dijo Halil.

“La gente quedó atrapada: detrás de ellos el fuego y delante el mar. ¿Qué pueden hacer? Se metieron al mar”, señaló.

Las edades de las personas en las aguas oscilaban entre los 8 y los 70 años, indicó. Algunos formaban grupos y todos suplicaban por ayuda.

“Había toda esta gente en el agua, algunos sabían nadar y algunos no”, afirmó.

“Los que sabían nadar, los salvamos. Los que no sabían no sabemos si están allí, si están vivos y qué ocurrió. Nadie sabe. Pero lo que pudimos hacer, lo hicimos”, agregó.

Halil, un egipcio que vive en Grecia y trabaja como pescador desde hace dos décadas, dijo que es la segunda vez que apoya en un desastre. En la primera ayudó a rescatar a migrantes sirios después de que su endeble bote zozobró frente a la isla griega de Chios en 2015.

No todo fueron buenas noticias para los pescadores que apoyaron en el rescate de esta semana. Halili dijo que el bote de un amigo extrajo un cadáver.

“Es algo trágico”, afirmó. “Francamente aún no puedo creer lo que pasó”.

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