Las lagartijas en las islas caribeñas tienen una capacidad asombrosa para aferrarse a la superficie incluso cuando están en medio de una feroz tormenta tropical, determinó un estudio.

Un grupo de científicos de Harvard observó la conducta de lagartijas durante los huracanes Irma y María. Recogió a unas cuantas y las colocó bajo la potencia de un soplador de follaje, en un laboratorio.

Incluso bajo vientos que simulaban una tormenta tropical, las lagartijas ni se inmutaban. Cuando se le aumentaba la potencia a la máquina, seguían quietas aunque con más dificultad. Aun cuando los vientos alcanzaban 164 kilómetros por hora (102 millas por hora), los animalitos se aferraban al poste con las patas delanteras, dejando que las traseras y la cola ondeen como banderas en el viento.

“La lagartija se transforma en un paraguas volteado, esa es la imagen perfecta”, dijo el científico Colin Donihue, autor del estudio.

Pero hay un límite para la capacidad de resistencia de estos reptiles. Cuando la velocidad de los vientos alcanza los 174 km/h (108 millas), salen volando como todos los demás.

Pero no hay por qué preocuparse: Ninguno de los animalitos fue lastimado en el experimento.

"Ciertamente que salen volando por los aires, pero caen en una red y los devolvemos ilesos a sus encierres ilesos”, dijo Donihue, un biólogo experto en evolución animal que trabaja en Harvard.

¿Cuál es el secreto de las lagartijas para no perder el control? Resulta que las lagartijas que sobreviven a los temporales tienen en promedio garras 6% y 9% más anchas que las demás, patas delanteras más largas y patas traseras más pequeñas, según el estudio publicado el miércoles en la revista Nature. Es el primer estudio que demuestra la selección natural en un huracán, dijo Donihue.

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Seth Borenstein en Twitter: @borenbears

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