Green Thumb Industries tenía un proyecto sólido, experiencia y grandes deseos de impulsar su negocio de marihuana. Lo que le faltaba a esta firma de Chicago era acceso a capital para hacer realidad todos esos sueños.

Fue así que el mes pasado, esta empresa con locales de venta de marihuana en siete estados, que genera ingresos del orden de los 20 millones de dólares, decidió empezar a cotizarse en la bolsa en Canadá, donde la marihuana será legalizada pronto.

La Bolsa de Canadá se está tornando en el refugio al que acuden las empresas dedicadas al negocio de la marihuana en Estados Unidos porque a nivel federal la marihuana sigue siendo ilegal. Varios estados, no obstante, han aprobado su producción y venta, pero las compañías del ramo no tienen acceso a la infraestructura bancaria estadounidense.

Green Thumb adquirió una empresa canadiense, le agregó “Inc.” a su nombre y empezó a cotizarse en la bolsa. Reunió 67 millones de dólares, dinero que le permitirá conseguir licencias en otros estados y abrir más locales en todo el país.

“El teléfono suena más, hablamos con más gente, el negocio se está expandiendo”, dijo el fundador de la empresa Bob Kovler. “Estamos muy contentos”.

En los últimos meses, prominentes empresas de marihuana de Estados Unidos, incluidas MedMen, Liberty Health Care y Chalice Farms, se cotizaron en la Bolsa de Valores de Canadá, recaudando capital y llamando la atención de inversionistas de Asia, Europa y Australia que quieren participar en la industria de la marihuana pero no pueden hacerlo por las restricciones del gobierno federal estadounidense.

Muchas otras firmas estadounidenses planean seguirles los pasos, incluida Acreage Holdings, según la cual la bolsa de valores canadiense “es la preferida para empresas como las nuestras”.

Dos tercios de los estados de Estados Unidos permiten la venta de marihuana con fines médicos y el consumo recreativo de la droga ha sido autorizado en nueve de ellos y en Washington. El mes pasado el electorado de Oklahoma aprobó la venta de marihuana con fines médicos, lo que confirma que la oposición se está diluyendo incluso en estados conservadores.

Las empresas estadounidenses necesitan de rápido acceso al capital para llevarse la cantidad limitada licencias que hay y poder establecerse en mercados nuevos.

“Si no ingresas pronto y te pones en marcha, no estás en nada”, dijo William Simpson, fundador de Chalice Farms, empresa de Oregon adquirida el año pasado por una firma que se cotiza en la bolsa canadiense llamada Golden Leaf Holdings. “El tiempo es fundamental. Necesitas el dinero ya, ayer”.

A las empresas canadienses no les importa que la marihuana sea ilegal a nivel federal y están dispuestas a operar en los estados donde sí es legal.

Tilray Inc., empresa que produce marihuana con fines médicos en la Columbia Británica, fue la primera firma de este ramo que se cotizó en una bolsa estadounidense, Nasdaq. Recaudó 153 millones de dólares y sus acciones subieron casi un 33% el primer día en que fueron negociadas.

Cada vez más estados aprueban la venta legal de la marihuana en Estados Unidos, pero el gobierno nacional, sobre todo el secretario de justicia Jeff Sessions, se oponen, lo que genera incertidumbre tanto en los bancos como en los inversionistas.

“Todos los inversionistas grandes y toda compañía grande se entusiasme con este mercado, pero se contienen por la incertidumbre que hay”, manifestó Troy Dayton, director ejecutivo de The Arcview Group, una firma inversora de California.

Las ventas de marihuana se están disparando y en el 2017, cuando todavía no era legal en California, generaron 8.500 millones de dólares. Se calcula que en los próximos cuatro años generarán 24.000 millones de dólares, según Arcview.

“Mira California, Florida... tienen mercados de cannabis más grandes que el de toda Canadá”, señaló Simpson. “Es una gran oportunidad”.

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El reportero de la Associated Press Gene Johnson colaboró en este despacho desde Seattle.