Nueve miembros involucrados en la parte financiera y logística de la principal red del narcotráfico colombiano, el Clan del Golfo, fueron capturados por el ejército en una zona del departamento de Antioquia, al noroccidente del país.

El jefe de operaciones del ejército, general Ricardo Mejía, informó sobre la noticia el miércoles en rueda de prensa y dijo que esta operación de inteligencia duró seis meses. Mejía también señalo que los capturados “realizaban actividades ilícitas como extorsión e intimidación a campesinos, a la población, y controlaban la producción y recolección y acopio de pasta base coca en las poblaciones de Turbo, Apartado y Medellín”.

Un comunicado militar complementó estas declaraciones y señaló que como parte de esta ofensiva fue capturada Gloria Amparo David Sánchez, alias “Lodi”, prima de alias Otoniel --líder del clan--, quien era la encargada de manejar las finanzas y propiedades de esta organización criminal en el Urabá antioqueño.

El ministro de la Defensa de Colombia, Luis Carlos Villegas, dijo recientemente que el Clan del Golfo tendría unos 1.423 integrantes y en lo que va de 2018 han sido capturados más de 700 de sus miembros.

Hace varios días el presidente Juan Manuel Santos firmó una ley para darle amnistía a los grupos ilegales en Colombia --incluyendo al Clan del Golfo-- y designó al vicepresidente Óscar Naranjo y al fiscal general Néstor Martínez para estar a cargo de contactarse con los abogados de este grupo ilegal para coordinar su entrega. Sin embargo, no se ha definido si los miembros de este grupo criminal realmente se rendirán ante las autoridades.

Villegas dijo al respecto que el gobierno está listo “desde el punto logístico y de seguridad” para acoger a los miembros del Clan de Golfo que “quieran someterse a la justicia”.

El Clan del Golfo es liderado por Dairo Antonio Úsuga, alias “Otoniel”. Es el cártel más importante y temido en Colombia y surgió hace unos diez años cuando miembros de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia no quisieron acogerse a una desmovilización que propuso el gobierno.

Las autoridades de Estados Unidos ofrecen una recompensa de cinco millones de dólares por la captura de “Otoniel”.