La corte superior de la Unión Europea falló el miércoles que los alimentos producidos mediante una serie de técnicas de crianza biotecnológicas deben considerarse organismos genéticamente modificados y por lo tanto están sujetos a las estrictas normas de la UE sobre tales productos.

La sentencia, que obligará a los alimentos a pasar por verificaciones especiales y restricciones en el etiquetado fue considerada una gran victoria para los ambientalistas contra la industria biotecnológica.

Las compañías biotecnológicas habían creado una nueva generación de tecnologías para la alteración del material genético de plantas o animales, y se debatía desde hace tiempo si debían estar sujetas a las normas sobre modificación genética de la UE, mucho más estrictas que las de Estados Unidos.

En su fallo del miércoles la Corte Europea de Justicia dijo que los organismos creados mediante las nuevas técnicas “caen, en principio, bajo el alcance de la Directiva OGM y están sujetos a las obligaciones establecidas por esa directiva”.

La industria biotecnológica dice que las nuevas técnicas facilitan la creación de organismos resistentes a la sequía y las enfermedades, y a la vez de mayor rendimiento nutritivo. Dice que sujetarlas a las regulaciones estrictas de la Directiva OGM limitaría su desarrollo. Otros dicen que su desarrollo irrestricto pondría en riesgo la naturaleza y la salud humana.

La ministra alemana de Ambiente, Svenja Schulze, dijo que la sentencia es una “buena noticia para el ambiente y la protección del consumidor. El veredicto muestra un compromiso claro con el principio de precaución en Europa”.

Mute Schimpf, de la organización Amigos de la Tierra, dijo que con la nueva sentencia las nuevas técnicas “deben ser sometidas a prueba antes de soltarlas en el campo y en nuestra comida”.

EuropaBio, la Asociación Europea de Bioindustrias, condenó el fallo. Su secretario general John Brennan dijo que privaría a Europa de los importantes beneficios de la edición genómica y perjudicaría a investigadores, académicos y científicos.

Detlef Weigel, director DEL Instituto Max Planck de Biología del Desarrollo en Tubinga, Alemania, dijo que era “un día triste para la ciencia europea”.

La corte, dijo, “aceptó argumentos que son de la misma calidad de los que niegan el cambio climático”, y añadió que no tuvo en cuenta las pruebas aportadas por organismos científicos serios como la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, la Royal Society británica y la Academia Nacional de Ciencias alemana.

Además, añadió, es poco práctico porque muchas de las modificaciones realizadas mediante las nuevas tecnologías son indetectables. “Es una ley inherentemente defectuosa porque no se la puede aplicar debidamente”, dijo.