El presidente Donald Trump considera la posibilidad de revocar las autorizaciones de seguridad a media docena de exfuncionarios del gobierno de Obama y a críticos de su gestión, lo que podría constituir una politización sin precedentes del proceso de acreditación.

El mandatario está “explorando las herramientas” para cancelar las autorizaciones al exdirector de la CIA, John Brennan, así como al ex director del FBI, James Comey, y cuatro ex altos funcionarios de Seguridad Nacional: James Clapper, Michael Hayden, Susan Rice y Andrew McCabe, informó la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee.

Sanders acusó a los funcionarios de haber “politizado y, en algunos casos, monetizado, su servicio público y sus autorizaciones de seguridad” cuando “acusaron sin fundamentos que hubo contactos indebidos con Rusia o influencia de Rusia”.

“El hecho de que personas con autorizaciones de seguridad hagan esas acusaciones dota de una legitimidad indebida a imputaciones sin evidencia”, agregó.

La portavoz hizo sus declaraciones después de que el senador Rand Paul tuiteara horas antes su intención de discutir durante un encuentro con Trump la remoción de las autorizaciones de seguridad de Brennan.

“Acabo de salir de una reunión en la CB con @realDonaldTrump. Le reiteré lo que yo había dicho en público: las acreditaciones de seguridad de John Brennan y otros correligionarios deben ser canceladas”, tuiteó Paul. “Los funcionarios públicos no deberían aprovechar sus autorizaciones de seguridad para cobrar honorarios por hacer declaraciones o aparecer en segmentos televisivos”.

Brennan describió la conferencia de prensa del lunes de la semana pasada de Trump y el presidente ruso Vladimir Putin como “prácticamente una traición”.

Al lado de Putin, Trump puso en duda abiertamente las conclusiones de sus propias agencias de inteligencia de que Moscú era culpable de entremeterse en las elecciones federales de 2016 y pareció aceptar la afirmación del gobernante ruso de que el Kremlin tenía limpias las manos.

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Los periodistas de The Associated Press, Deb Reichmann y Lisa Mascaro, en Washington, contribuyeron a este despacho.