En un cambio radical de la doctrina de defensa desde el retorno de la democracia en Argentina en 1983, el presidente Mauricio Macri anunció el lunes una reforma de las Fuerzas Armadas que amplía sus facultades a tareas de seguridad interior, una decisión que ha generado el inmediato repudio de organismos de derechos humanos y de la oposición.

“Es importante que puedan colaborar con la seguridad interior, principalmente brindando apoyo logístico en la zona de fronteras, así como también interviniendo frente a protección de eventos de carácter estratégico”, dijo el mandatario durante un acto en la base militar bonaerense de Campo de Mayo.

Con ese objetivo, el gobierno modificará un decreto de 2006 que acota el accionar de las Fuerzas Armadas ante agresiones externas "cuando éstas sean perpetradas por otros Estados".

La nueva resolución hará referencia a “agresiones de origen externo”, lo que incluirá no sólo a Estados sino también a la lucha contra narcotráfico y terrorismo por ejemplo.

“Necesitamos que nuestras Fuerzas Armadas sean capaces de enfrentar desafíos del siglo XXI, pero tenemos un sistema de defensa desactualizado; productos de años de desinversión y ausencia de una política de largo plazo”, afirmó Macri.

La doctrina de defensa vigente en Argentina --que limita el accionar de las Fuerzas Armadas-- se adoptó luego del retorno de la democracia en 1983 y a la par de las investigaciones judiciales que fueron revelando las atrocidades cometidas por la última dictadura militar (1976-1983).

Según organismos de derechos humanos, 30.000 disidentes fueron asesinados durante el régimen. Las cifras oficiales dan cuenta de 8.000.

Producto del resquemor que los militares generaban en la clase política, se limitó su accionar prohibiéndoles tareas de inteligencia interior, entre otras.

“Es tarea de toda la sociedad comprender y aceptar que los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas del siglo XXI son hombres y mujeres de la democracia”, sostuvo Macri adelantándose a las críticas que el anuncio de la reforma iba a detonar en parte de la sociedad.

“Este paradigma de nuevas amenazas construye enemigos internos y aumenta la violencia”, advirtió el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

“Está vinculado con la represión de la protesta y el uso de inteligencia militar para espionaje. Involucrar a las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pone el riesgo su gobierno civil y los Derechos Humanos... Hay que rechazar la reforma y defender la estricta separación entre defensa y seguridad”, agregó.

“Esperamos que el decreto anunciado de reforma a las fuerzas armadas no vulnere la ley de seguridad interior ni el acuerdo democrático de que las fuerzas armadas no deben intervenir en esta materia”, opinó por su parte la diputada de centro-izquierda Victoria Donda, hija de desaparecidos durante el último régimen.

En tanto, el exministro de Defensa durante el anterior gobierno kirchnerista, Agustín Rossi, declaró que “desde 1983 es una política de Estado en nuestro país separar la Defensa Nacional de la Seguridad Interior. Involucrar a las Fuerzas Armadas en asuntos de narcotráfico es ilegal. En países como México, Colombia, Brasil fracasó y se revé esa decisión”.

El ministro de Defensa, Oscar Aguad, explicó que el plan de reforma incluye “prestarle asistencia logística a las fuerzas de seguridad que operan en la frontera norte (Bolivia, Paraguay y Brasil) para ayudar a disuadir que grupos de delito trasnacional como el narcotráfico y el terrorismo no se instalen en la Argentina, deben impedir que entren a nuestro territorio".

Por el momento, el gobierno tiene previsto impulsar los cambios por decreto y no a través de un proyecto de ley enviado al Congreso.

“Sabemos que esta transformación no va a ser fácil, los cambios profundos nunca lo son. Celebro que estemos unidos para alcanzar una política de largo plazo. Estamos dando el primer paso para construir Fuerzas Armadas modernas, profesionales y equipadas que la Argentina necesita”, concluyó Macri.