Un altercado entre un hombre y su abuela por la permanencia de la novia de él en casa de la mujer devino en violencia y al final el sujeto tomó docenas de rehenes en un supermercado en Los Ángeles, dijo el domingo una pariente.

Los investigadores creen que Gene Evin Atkins, de 28 años, baleó a su abuela el sábado en la tarde e hirió a su pareja en la casa donde vivían en el sur de Los Ángeles antes de que provocara una persecución policial en la que intercambió fuego con los agentes, se estrelló contra un poste afuera del supermercado Trader Joe’s en el sector Silver Lake de la ciudad y corrió al interior del establecimiento.

Atkins fue fichado el domingo bajo el cargo de homicidio por la muerte de una empleada cuando ingresó en el local, señaló la policía.

Charlene Egland, prima del sujeto, dijo a The Associated Press que Atkins había estado discutiendo con su abuela —que lo crio desde que tenía 7 años— “de manera intermitente durante dos o tres semanas” por el hecho de que su novia viviera en casa de la abuela.

“Ella ya no quería que la chica estuviera ahí”, señaló Egland.

La abuela de Atkins, Mary Elizabeth Madison, de 76 años, caminaba de vuelta a casa el sábado y le dijo al nieto que “apagara algunas de las televisiones”, luego de lo cual él le disparó, afirmó Egland.

La prima dijo haber escuchado unos seis disparos antes de que otro primo llegara corriendo desde la terraza y le gritara a Egland: “¡Creo que Gene baleó a mi mamá!”

La pareja de Atkins sufrió un rozón de bala en la cabeza, señaló la policía.

Egland dijo que echó a correr para llamar al teléfono de emergencias y esperó la llegada de una ambulancia. Al mismo tiempo, según la policía, Atkins robó el vehículo de la abuela y se llevó por la fuerza a su novia.

Los agentes localizaron el coche mediante un sistema de rastreo de vehículos robados e intentaron detener a Atkins en Hollywood, pero rehusó orillarse, señaló la policía. Durante la persecución, el sospechoso les disparó por la ventana trasera del coche.

Hubo más intercambio de disparos antes de que Atkins se estrellara contra un poste de luz afuera del supermercado. El hombre siguió disparándole a la policía y ahí Melyda Corado, de 27 años, empleada de Trader Joe’s, murió al ser alcanzada por una bala, dijo el jefe de la policía Michel Moore. Otros agentes sacaron a la pareja de Atkins del vehículo.

Los clientes y empleados buscaron rápidamente dónde refugiarse y se atrincheraron dentro de almacenes y baños mientras las balas de la policía rompían las puertas de cristal de la tienda.

Cuando escuchó los disparos, Sean Gerace, que laboraba en la parte trasera del supermercado, condujo a varios de sus compañeros a una bodega escaleras arriba. Tomó una escalera plegable y la sacó por una ventana para que sus compañeros escaparan a salvo, según dijo a la televisora KNBC-TV.

“Tomé una escalera de emergencia, armé una barricada en el pasillo, cogí un arma, saqué la escalera por la ventana y solo intenté llamar la atención del agente de policía especial”, declaró Gerace a la estación televisiva.

Unas tres horas después, Atkins —que fue herido de bala en el brazo izquierdo— aceptó ponerse las esposas y salió caminando por la puerta principal, rodeado por cuatro de los rehenes. Estaba detenido el domingo con una fianza de dos millones de dólares, y se desconoce si cuenta con un abogado para que declarara sobre las imputaciones.

Se encontró una pistola en la tienda, señaló la policía.

Una mujer de 22 años fue herida por fragmentos de vidrio y ella misma se dirigió a un hospital, agregaron los agentes.

El Departamento de Bomberos llevó a seis personas a hospitales por afecciones o heridas que no ponen en peligro su vida, señaló la policía.

En un principio la abuela de Atkins fue trasladada a un hospital en condición crítica y la policía dijo que recibió siete balazos, pero Egland, que la visitó el domingo, dijo que sufrió tres impactos de bala, la operaron y está mejorando.

Atkins, que tiene dos hijas, estuvo en varios empleos, uno de ellos de guardia de seguridad, pero lo despidieron repetidas veces, señaló Egland. Su licencia para trabajar como guardia de seguridad expiró en noviembre de 2017, según archivos estatales. Se desconoce si la licencia particular que poseía le permitía portar legalmente un arma de fuego.

Su abuela también había intentado ayudarle a encontrar empleo y “simplemente intentaba que le fuera mejor”, señaló la prima.

Atkins nunca antes había agredido a la abuela, dijo Egland, pero comenzó a preocuparle que en las últimas semanas él pareciera molesto y huraño.

“Me parecía que no estaba bien”, señaló. “Estoy destrozada”.

Parientes, compañeros de trabajo y clientes recordaron el domingo a Corado, la empleada de Trader Joe’s, una persona animada, trabajadora y siempre sonriente, según la describieron. Un monumento improvisado de flores, veladoras y notas en su memoria aumentaba el domingo de dimensión en la acera afuera del establecimiento.

"Me duele decir que ella no sobrevivió. Mi hermanita. Mi mundo", dijo su hermano Albert Corado en un tuit.

Trader Joe's _popular en el vecindario y conocido por su excelente servicio_ permanecerá cerrado hasta nuevo aviso para darle tiempo a los empleados de procesar los hechos y tener su duelo.

“Ayer fue el día más triste en la historia de Trader Joe’s mientras lloramos la pérdida de uno de nosotros”, dijo Kenya Friend-Daniel, portavoz de la compañía, en un comunicado. “Nuestros pensamientos están con su familia, los miembros de nuestro equipo y los clientes que vivieron esta pesadilla terrible e inimaginable”.

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Los periodistas de The Associated Press Christopher Weber y Robert Jablon contribuyeron a este despacho.