Nadie sabe su nombre. Nadie conoce el nombre de su pueblo. Y aparentemente vive solo en la Amazonia de Brasil desde hace 22 años.

Un video publicado por primera vez esta semana muestra imágenes de un indígena que presumiblemente no ha tenido contacto con el exterior y que se cree es el último sobreviviente de su tribu. Las tomas fueron grabadas en 2011, aunque un equipo que lo monitorea dice que en mayo vio evidencia de que está vivo.

En las temblorosas imágenes captadas a la distancia a través del follaje se ve a un hombre que derriba un árbol con un hacha. Se escuchan los golpes que le da al tronco, así como el trinar de los pájaros.

La difusión del video se hizo después de un reporte de prensa que hacía notar que sólo existe una imagen del hombre, captada por un documentalista en la década de 1990, en la que su rostro estaba oculto tras las hojas de los árboles.

Altair Algayer, coordinador del equipo de la Fundación Nacional del Indio que monitorea al hombre, dijo que la institución no quería publicarlo porque no podía pedirle su consentimiento. Pero hizo notar también que esas imágenes ayudan a atraer la atención a los apuros que pasan algunas oblaciones para mantenerse distantes del mundo exterior.

“Mucha gente está buscando (este video). Quieren saber cómo es, cómo se le puede ver, si sigue vivo”, declaró Algayer en una entrevista telefónica. “Creo que a fin de cuentas esto ayuda a proteger el territorio”.

En Brasil viven varios pueblos sin contacto con el exterior cuyas tierras, al igual que las de muchos grupos indígenas, están cada día bajo amenazas más grandes debido a la lucha por los recursos de la Amazonia. El año pasado, 71 personas fueron asesinadas por conflictos de tierra, la mayor cantidad desde 2003, según la Comisión Pastoral de la Tierra, que lleva un registro de la violencia.

La Fundación Nacional del Indio ha estado monitoreando al hombre desde 1996, cuando lo halló viviendo solo en la selva del estado Rondonia. Cree que la invasión de tierras y los ataques de granjeros y taladores ilegales que empezaron en la década de 1980 diezmaron a su tribu.

Aparentemente, sus últimos compañeros tribales fueron asesinados en un ataque en 1995 o 1996. Sin embargo, en los últimos años nadie ha intentado ingresar al área protegida donde él vive, señaló la fundación.

El equipo que le sigue el rastro lo llama “el indígena del hoyo” debido a un agujero que excavó, señaló Algayer.

“No sabemos a quién pertenece”, afirmó, y agregó que la edad del hombre aparentemente oscila entre los 55 y los 60 años y goza de buena salud.

La política de la fundación es permitir que esas personas vivan su vida en aislamiento, pero en un principio sus integrantes intentaron entrar en contacto con el hombre porque estaba solo y pensaban que se encontraba en riesgo. Él especificó claramente que no quería entrar en contacto con nadie, y la fundación no ha vuelto a intentarlo desde 2005.

Aproximadamente cada bimestre un equipo ingresa a su territorio en busca de indicios de que aún está vivo y bien. No siempre lo ven _la última vez que lo vieron fue en 2016_, pero sí pueden determinar que sigue vivo por los rastros que deja. Una misión en mayo halló huellas frescas y un árbol recién derribado.

Le han dejado herramientas y semillas, y han visto que ha plantado maíz, papas, papayas y plátanos.

“Este hombre, desconocido para nosotros, incluso después de perder todo, incluida su gente y una serie de prácticas culturales, demostró que, incluso así, solo en el bosque, es posible sobrevivir y no unirse a la sociedad”, afirmó Algayer en un comunicado distribuido por la fundación. “Creo que así está mucho mejor que si hubiera entrado en contacto tiempo atrás”.