El expresidente ecuatoriano Rafael Correa pidió medidas de protección a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) al considerar que sus derechos están en peligro ante los procesos penales abiertos en la justicia ecuatoriana, se informó el viernes.

En un documento de 60 páginas, el exmandatario izquierdista (2007-2017) argumentó que su situación es de “extrema gravedad, urgencia y peligro de sufrir daños irreparables a sus derechos ... a la libertad personal y de circulación”.

El documento con el pedido de medidas cautelares está fechado el 19 de julio y suscrito por el abogado Oswaldo Ruiz.

Correa está siendo procesado judicialmente en la Corte Nacional en Ecuador por el secuestro en agosto de 2012 del antiguo asambleísta opositor Fernando Balda, en Bogotá.

En medio del proceso, la justicia pidió a la policía una orden de captura que está en plena vigencia en suelo ecuatoriano y a la Interpol la captura internacional de Correa, quien vive en Bélgica desde el año pasado. Ante la situación y posibles consecuencias, el 18 de junio Correa donó a su hijo menor de edad una casa en Quito con un costo de 422.000 dólares.

En una entrevista reciente, Correa dijo a The Associated Press que un pedido de extradición sería una estratagema del gobierno para acabar con la oposición y añadió que en lugar de ello lo llevará a regresar a la política. También aseguró que no tiene planes de comparecer ante la justicia de su país.

Aunque el exgobernante por años fue un duro crítico de la CIDH --y decía que ésta no tiene legitimidad ni competencia para emitir medidas cautelares-- paradójicamente acudió al organismo para pedir protección. Sin embargo, cuando la CIDH emitió medidas de protección a sus opositores durante su gobierno, éste sistemáticamente las ignoró.

El caso por el cual el expresidente es procesado empezó por las diferencias con el Balda, quien era un duro crítico de su gobierno, al cual acusaba de corrupción, mientras que el mandatario lo señalaba como autor de una presunta trama para derrocarlo.

Cuando las tensiones crecieron, Balda se refugió en Colombia, donde desconocidos intentaron secuestrarlo, pero se salvó a última hora por la intervención de un grupo de taxistas que alertaron a la policía y neutralizaron al vehículo al cual habían subido al político ecuatoriano.

Las investigaciones judiciales en Colombia determinaron que tres agentes de inteligencia de la policía ecuatoriana habían contratado a delincuentes comunes, ahora en prisión, para secuestrar al exlegislador Balda.

En este caso están vinculados también el viejo director de inteligencia de la policía, general Fausto Tamayo, y el exsecretario nacional de inteligencia, Pablo Romero.