Las críticas del director nacional de inteligencia Dan Coats a Rusia chocan con las declaraciones favorables al Kremlin del presidente Donald Trump y colocan al jefe de inteligencia en una situación incómoda, acaso precaria, dentro del gobierno.

Las declaraciones de Trump el miércoles después de la reunión del gabinete, en las que aparentemente negó que el viejo adversario de Estados Unidos siguiera tratando de afectar las elecciones, son apenas las más recientes de una larga lista de afirmaciones que chocan con las de Coats. La tarea de este miembro del gabinete es transmitir al presidente las conclusiones de las 17 agencias de espionaje bajo su supervisión.

Coats, quien hablará en las próximas horas en una conferencia sobre seguridad nacional en Aspen, Colorado, es un exlegislador republicano. En 2014 se le prohibió viajar a Rusia por denunciar la anexión de Crimea, y no ha dejado de sonar la alarma sobre Moscú desde que Trump lo designó jefe de inteligencia en marzo de 2017.

Coats se encuentra en una situación difícil. Trump está resuelto a estrechar vínculos con el presidente ruso Vladimir Putin, como lo demostró la insólita cumbre de esta semana en Helsinki. La falta de sintonía entre Trump y su jefe de inteligencia quedó al desnudo cuando el presidente, de pie junto a Putin, dio crédito a la desestimación rusa de haberse entrometido en la elección de 2016, lo que provocó indignación generalizada en el país.

De regreso en Washington, Coats se apresuró a refutar esa posición en un comunicado en el que reafirmó la conclusión de la inteligencia estadounidense sobre la injerencia rusa y “sus esfuerzos constantes y amplios para socavar nuestra democracia”.

Ex funcionarios de inteligencia dicen que Coats se limita a decirle la verdad al soberano, una frase hecha con la que se suele describir la relación histórica de los espías con el presidente, quienquiera que sea. Pero tratándose de Trump, Coats podría estar pisando un campo minado, dada la costumbre del presidente de destituir a los funcionarios que no se comportan como es debido.

Michael Morell, exsubdirector y director interino de la CIA, dijo que Coats y otros jefes del sector de seguridad solo cumplen con su deber y que el presidente socava a las instituciones que ellos dirigen al hacer “declaraciones inexactas”.

“Con ello el presidente mina nuestra seguridad nacional”, dijo Morell.