Los jóvenes futbolistas tailandeses y su entrenador iniciaron el jueves su primer día de vuelta con sus familias tras ser rescatados de una cueva anegada con una visita a un templo budista para pedir protección contra los infortunios.

Once de los chicos y su entrenador juntaron sus manos al ritmo de los cánticos de los monjes. Familiares y amigos acompañaron a los chicos en la visita al templo Wat Pra That Doi Wao, con vistas a Myanmar, en la frontera norte de Tailandia.

El 12mo integrante de los Jabalíes Salvajes, Adul Sargon, es musulmán y no asistió a una ceremonia que se cree prolonga la vida de los asistentes y los protege de peligros.

El equipo ya había dicho que se ordenarían como novicios budistas para honrar al exbuzo de la Armada tailandesa que murió en la cueva durante los preparativos para su rescate.

En la víspera, los chicos relataron su odisea durante más de dos semanas en el interior de la cueva Tham Luang, a la que habían entrado para una rápida excursión después de un entrenamiento pero que quedó anegada por las lluvias del monzón, y recordaron el momento en que dos buzos británicos los encontraron en un recoveco seco mientras intentaban cavar una salida.