Las conversaciones para entregar el mayor feudo de la oposición en el suroeste de Siria al gobierno fracasaron, provocando una intensa campaña de bombardeos sobre una localidad muy poblada que causó una docena de muertos y más de un centenar de heridos, dijeron el miércoles activistas y rescatistas.

Por otra parte, se esperaba que alrededor de 7.000 sirios salgan de dos localidades progubernamentales en el noroeste del país gracias un acuerdo alcanzado con insurgentes para romper un asedio de tres años.

Los “frenéticos” bombardeos ocurridos durante la noche continuaron el miércoles, con al menos 350 misiles arrojados sobre Nawa y sus inmediaciones, explicó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, un grupo con sede en Gran Bretaña. Al menos 12 personas perdieron la vida, agregó la organización que monitorea el conflicto, apuntando que los rescatistas tenían problemas para llegar a las víctimas.

Khaled Solh, director de Defensa Civil Siria, también conocida como Cascos Blancos, señaló que solo una ambulancia pudo entrar a la localidad y que los civiles tuvieron que usar sus autos para sacar a los al menos 150 heridos. El único hospital no estaba operativo tras ser alcanzado durante la noche y uno de los últimos ortopedistas de la ciudad murió en la ofensiva, agregó.

Imágenes tomadas desde el otro lado de la frontera, en los Altos del Golán ocupados por Israel, mostraron grandes columnas de humo sobre la zona de Nawa durante la ofensiva del miércoles. Pudo verse a cientos de civiles refugiándose en los albergues dispersos a lo largo de la frontera, aparentemente buscando la seguridad de la zona desmilitarizada que separa a los dos países. Israel ocupó los Altos del Golán en 1967 y alcanzó un acuerdo de alto el fuego en 1974.

En menos de un mes, las fuerzas del gobierno sirio, respaldadas por la potente aviación rusa, tomaron la mayor parte de la provincial de Daraa, incluyendo la capital del mismo nombre, que fue la cuna del levantamiento contra el presidente, Bashar Assad, hace más de siete años.

La ofensiva militar se intensificó sobre los últimos reductos controlados por la oposición en la región suroccidental, que incluye las provincias de Daraa y Quneitra, en la frontera con Jordania y con los Altos del Golán, ocupados por Israel.

Además de las acciones sobre el terreno, el gobierno recurrió a acuerdos de “reconciliación” por los que negoció la capitulación de varias localidades, en las que se restauró el control de Damasco tras años en manos rebeldes.

Las conversaciones para la entrega de Nawa, uno de los núcleos de población de la provincia de Daraa, se prolongaron un par de días. Esto animó a los civiles desplazados a regresar en masa a Nawa, dijo un activista local que se hace llamar Selma Mohammed.

Pero el proceso colapsó, provocando el asalto nocturno y una nueva oleada de desplazamientos, con cientos de personas abandonando de nuevo la zona.

Aviones de Guerra y tropas de tierra también lanzaron misiles sobre la franja sur de la región, que está controlada por un grupo insurgente afiliado a la milicia radical Estado Islámico, señaló el Observatorio.

La ofensiva ha desplazado a más de 230.000 personas. Jordania dijo que no aceptará más refugiados y soldados israelíes dispersaron a docenas de manifestantes que se acercaron a la frontera el martes pidiendo protección.

Además, se espera que alrededor de 7.000 sirios sean evacuados de dos aldeas progubernamentales en el noroeste de Siria poniendo fin al sitio de tres años que mantenían los insurgentes que controlan territorios próximos. Docenas de autobuses llegaron a Foua y Kfraya para trasladar a los residentes el miércoles, según medios estatales sirios.

Las evacuaciones se han empleado como moneda de cambio para varios acuerdos entre el gobierno e insurgentes y ha sido calificado de desplazamiento forzoso por Naciones Unidas. Un acuerdo previo para su desalojo, alcanzado a principios de año, fracasó tras sacar a apenas 40 personas de una tercera población.

El primer destino de los evacuados será la ciudad de Aleppo, que está en manos del gobierno.

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El periodista de The Associated Press Shlomo Mor contribuyó a este despacho desde Tal Fares, en los Altos del Golán ocupados por Israel.