Tuitea sobre los sucesos políticos del día. Comenta el Mundial de fútbol. Y encabeza las encuestas para las elecciones presidenciales de octubre.

Todo eso desde la cárcel.

El expresidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva _conocido en todas partes como Lula_ no ha desaparecido de los titulares en los tres meses que lleva preso.

Los analistas dicen que su presencia pública es parte de una estrategia arriesgada para atraer la atención y votantes a su Partido de los Trabajadores (PT), aunque el expresidente mismo no aparezca en la boleta electoral.

“Cuanto más tiempo dedica (el PT) a esto, menos tiempo habrá para que otro candidato se haga conocer y viaje por el país como candidato”, dijo Oliver Stuenkel, profesor de relaciones internacionales en la universidad Fundacao Getulio Vargas en Sao Paulo.

El Partido de los Trabajadores dice públicamente que no tiene un plan alternativo: que la condena de Lula por corrupción en el marco de la vasta investigación Auto Lavado fue injusta y que presentarán su candidatura en agosto a pesar de que la ley prohíbe presentar candidatos con sentencia firme. Su vocero Jose Crispiniano dice que la ley permite presentar candidatos cuyas apelaciones están pendientes.

La decisión final corresponde al Tribunal Superior Electoral, y se considera que difícilmente fallará a favor de Lula.

Entretanto, el expresidente parece estar en todas partes.

Sus colaboradores publican sus mensajes en Twitter.

En un tuit reciente, se preguntó si el gobierno tenía “alguna noción del sufrimiento de un padre o una madre que no puede sostener a su familia”. En otra, criticó un plan gubernamental de privatizaciones que vende “al país a precios de liquidación sin la menor preocupación por el mañana”.

Últimamente, la cuenta ha promovido su perfil de Instagram y una nueva página en YouTube, pero su influencia trasciende de lejos las redes sociales.

Durante el Mundial, escribía comentarios que se leían por una televisora aliada a su partido. Se puede descargar una máscara de papel de su cara desde su página web o aprender en un video cómo se dice “Lula” en lenguaje de señas.

La ofensiva mediática parece tener dos objetivos, dijo Vitor Oliveira, director de análisis de la consultora política Pulso Publico. El primero es que al mantener a Lula como candidato por el mayor tiempo posible, aumentarán las probabilidades de que los votantes apoyen al candidato elegido por él si le impiden presentarse. El otro es que el entusiasmo generado por Lula ayude en las elecciones a la cámara baja del Congreso, en las que se puede votar por un partido en lugar de un candidato.

Buena parte del entusiasmo puede provenir de los que ya son seguidores, y Crispiniano advierte que los aliados de da Silva no tienen el menor control sobre la manera o la frecuencia con que la prensa cubre al expresidente.

Pero la semana pasada, acaparó todos los titulares de un día mientras se desarrollaba una batalla judicial sobre si se lo puede liberar de la cárcel. Finalmente, el presidente de un tribunal de apelaciones intervino y decidió que permanezca preso tras un dramático intercambio de sentencias entre distintos magistrados.

El caos puede haber servido para apuntalar el argumento del PT, de que el poder judicial se muestra tendencioso en contra de Lula.

“El votante indeciso, que tal vez simpatiza con el Partido de los Trabajadores, con Lula, pero no está satisfecho, tal vez los ha hecho pensar”, dijo Oliveira. “Esa persona está pensando que volverá a votar por el Partido de los Trabajadores”.

Pero por otra parte, el caos exhibido en la trifulca en torno a la liberación o no de Lula podría inclinar a los votantes hacia el legislador de extrema derecha Jair Bolsonaro, que está en un distante segundo puesto y promete una limpieza general.

“Existe la sensación de que la gente está harta, que el aparato está quebrado y cada uno sirve a sus propios intereses”, dijo Stuenkel. Añadió que algunos votantes podrían pensar: “Nuestro país está a la deriva, necesitamos a alguien que nos muestre cómo salir de esta situación tan difícil”.

Por ahora, Lula domina el centro de la escena. Después de un fallo judicial la semana pasada que le prohibió dar entrevistas o grabar material de campaña en la cárcel, sus cuentas en las redes sociales publicaron una entrevista inédita realizada antes de su encarcelamiento y prometió que habría más.

___

Sarah DiLorenzo está en twitter.com/sdilorenzo