Los paseos cerca de emisiones de lava en Hawai continuarán pero los buques acatarán las recomendaciones de los guardacostas y se mantendrán un poco más lejos, luego que una explosión lanzó al aire rocas incandescentes que dañaron el techo de una embarcación dejando 23 heridos.

Los guardacostas prohíben a las embarcaciones acercarse más de 300 metros (984 pies) a la fuente de la lava del volcán Kilauea. La dependencia había permitido antes que experimentados guías turísticos soliciten una licencia especial para acercarse hasta 50 metros (164 pies), pero ya no lo hará.

Una mujer de veintitantos años fue llevada a Honolulu en condición grave con fractura en el muslo. Los otros 22 heridos fueron tratados por quemaduras menores y rasguños, incluyendo 12 personas que fueron tratadas en un hospital en Hilo.

El capitán Kanoa Jones, de la agencia de turismo Moku Nui Lava Tours, cuyo bote no fue uno de los involucrados en el incidente del lunes, dijo que dejar de ofrecer paseos en botes solo perjudicaría a los restaurantes y negocios que dependen del turismo.

"Si dejamos de operar, no solo nos afecta a nosotros, afecta a la comunidad", dijo Jones.

Los guardacostas y funcionarios locales y estatales estaban investigando lo ocurrido.

El portavoz de los guardacostas, Matthew West, dijo que la agencia no puede decir si cambiará sus regulaciones hasta que termine su investigación.

El condado limita de manera estricta el acceso a la lava en tierra por razones de seguridad, lo cual hace que los paseos en bote y helicópteros sean las únicas alternativas para que la gente vea el espectáculo volcánico en persona. Un paseo por mar o aire cuesta alrededor de 250 dólares.

Las restricciones han hecho que muchos turistas eviten visitar mayormente la isla principal, y en particular Puna cerca del volcán.