El principal tribunal europeo de derechos humanos dictaminó el martes que el gobierno de Rusia violó los derechos del colectivo punk Pussy Riot durante una protesta del grupo en el interior de la catedral de Moscú en 2012.

El fallo ordena a Rusia a pagar más de 42.000 euros (49.000 dólares) a los miembros de Pussy Riot. El colectivo, que emplea acciones polémicas para llamar la atención sobre presuntos abusos cometidos bajo la presidencia de Vladimir Putin, se atribuyó recientemente la responsabilidad del salto de cuatro activistas al césped durante la final del Mundial en Moscú.

Los miembros de Pussy Riot entraron en dos ocasiones en iglesias, donde interpretaron brevemente una canción que contenía insultos y con la que querían protestar contra el apoyo del líder de la Iglesia Ortodoxa a Putin, como ya habían hecho antes en otro templo.

Más tarde fueron condenadas por delitos de vandalismo y odio y condenadas a dos años de prisión.