El gobierno del presidente Donald Trump presentó el lunes denuncias contra China, la Unión Europea, Canadá, México y Turquía ante la Organización Mundial del Comercio por responder de la misma forma a los aranceles que Estados Unidos impuso a las importaciones de acero y aluminio.

La Casa Blanca anunció aranceles del 25% al acero y del 10% al aluminio argumentando que los metales importados representan una amenaza para la seguridad nacional. China, la UE, México y Turquía han respondido con impuestos sobre más de 24.000 millones de dólares en exportaciones estadounidenses.

El representante comercial estadounidense Robert Lighthizer dijo que los aranceles violan las reglas de la OMC, el organismo con sede en Ginebra encargado de mediar disputas comerciales.

“En lugar de trabajar con nosotros para atender un problema común, algunos de nuestros socios comerciales han optado por responder con aranceles en represalia, destinados a castigar a los trabajadores, agricultores y compañías estadounidenses”, dijo Lighthizer.

Al gravar el acero y aluminio importado de algunos países en marzo y de otros en junio, Trump recurrió a un arma poco utilizada en la política comercial estadounidense: bajo la Ley de Expansión Comercial de 1962, los presidentes tienen el poder de imponer aranceles ilimitados a las importaciones que el Departamento de Comercio considere amenazas para la seguridad nacional.

La OMC les da a los países un amplio margen para determinar qué son intereses de seguridad nacional. Pero existe un acuerdo antiguo y tácito de que los miembros de la OMC utilizarían la justificación de seguridad nacional con moderación para evitar abusos.

Los aranceles al acero y aluminio de Trump pusieron fin a ese tabú. Ahora el Departamento de Comercio busca otro caso, más grande, de seguridad nacional contra las importaciones de automóviles. Las audiencias para dicha propuesta serán el jueves y viernes en Washington.

De forma independiente, Trump está metido en una guerra comercial contra China por las agresivas tácticas que Beijing ha utilizado para desafiar el dominio tecnológico estadounidense. Según el gobierno de Trump, esto incluye el robo cibernético y obligar a las compañías de Estados Unidos a entregar secretos comerciales a cambio de tener acceso rápido al mercado chino.

La semana pasada, Washington anunció 10% de aranceles a bienes chinos valorados en 200.000 millones de dólares que entrarían en vigor en septiembre. El lunes, China dijo que presentó una queja ante la OMC contra los aranceles propuestos por Trump.