Uno de los dirigentes políticos de las desaparecidas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia anunció el lunes que no asumirá su cargo de senador el 20 de julio.

En una carta Iván Márquez señaló varias razones que no le permiten asumir, entre de ellas la investigación de la fiscalía colombiana y la agencia antidrogas estadounidense DEA contra Jesús Santrich, otro miembro de las desaparecidas FARC y quien se encuentra detenido en una cárcel de Bogotá acusado por el gobierno de Estados Unidos de narcotráfico y pedido en extradición.

El partido político de las FARC, Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, había ya exigido la libertad inmediata de Santrich y de más de 600 exguerrilleros que están en prisión.

A su vez, Márquez señaló que “no se ve por ninguna parte la determinación de cumplir con asuntos esenciales del acuerdo como la reforma política, sin la cual no habrían condiciones para el tránsito de la rebelión armada a la política”.

Márquez sostuvo que “la paz de Colombia está atrapada en las redes de la traición”.

El presidente Juan Manuel Santos ha dicho en varias oportunidades que quien no cumpla los acuerdos en materia de compromisos con la legalidad será sometido a la justicia.

La designación como senador de Márquez fue parte del acuerdo de paz firmado hace más de un año y medio por el gobierno de Santos y las FARC. La ex guerrilla, devenida ahora en un partido político, logró 10 curules, cinco en el Senado y cinco en la Cámara de Representantes.

En abril Márquez le notificó al gobierno el cambio su sitio de residencia de Bogotá a una zona del departamento de Caquetá argumentando que esperaba mayor claridad y certeza sobre el futuro del proceso de paz.