Unos 400 migrantes a bordo de dos barcos de la patrulla fronteriza desembarcaron en un puerto siciliano el lunes luego de que media docena de países europeos prometieron albergar a algunos de ellos en lugar de dejar sola a Italia para que procese sus solicitudes de asilo.

La dura postura de Italia y su gobierno anti migrante había impedido que las dos embarcaciones militares atracaran en la localidad de Pozzallo durante dos días hasta que otras naciones intervinieron en el enfrentamiento más reciente por parte de Italia sobre los rescates de migrantes.

El lunes por la madrugada, las embarcaciones llegaron al puerto y desembarcaron a sus pasajeros, quienes fueron revisados al amanecer. Las mujeres y niños ya habían llegado a tierra.

Los médicos en el sitio dijeron que uno de los hombres fue hospitalizado en condición grave con neumonía, mientras que otros migrantes se encontraban en buen estado de salud pero padecían sarna. Informaron que cuatro somalíes murieron al comienzo de su viaje debido a que saltaron al mar.

El domingo, Alemania, España y Portugal acordaron acoger a 50 migrantes cada uno, luego de que Francia y Malta ofrecieron hacer lo mismo. Las naciones europeas respondieron a la solicitud del primer ministro italiano, quien envió cartas personales a cada miembro de la Unión Europea en las que pidió un gesto firme de solidaridad para que Italia no fuera la única que hiciera frente a la situación.

Sin embargo, no todos los países europeos estuvieron de acuerdo. República Checa rechazó la petición y dijo que el plan de distribución era como el “camino hacia el infierno” que solo alentaría a los traficantes de humanos.

Durante años, Italia se ha quejado de que la dejaron sola para afrontar la llegada de aproximadamente 640.000 migrantes a sus costas desde 2014, la mayoría de ellos que viajaron a Europa de contrabando a bordo de botes y balsas que zarparon desde Libia.