Los estadounidenses pronto podrían pagar más por bienes que probablemente no sabían que provienen de China. Es una posible consecuencia de una nueva ronda de aranceles que el gobierno del presidente Donald Trump propone aplicar a las importaciones chinas a partir de septiembre.

También marca una nueva fase en la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Antes de eso, el gobierno estadounidense había evitado deliberadamente gravar bienes de consumo para que los consumidores estadounidenses no sintieran un golpe económico directo. Pero la tarde del martes, el gobierno difundió una lista de 6.000 productos por un valor de 200.000 millones de dólares que propone gravar con un arancel del 10%, y que incluye artículos que van desde guantes de béisbol, hasta mariscos, aspiradoras, papel de baño y alarmas antirrobos.

La administración llevará a cabo audiencias sobre la lista propuesta a finales del próximo mes. Trump amenaza con imponer los aranceles en represalia a los que China aplicó a 34.000 millones de dólares en productos estadounidenses el viernes. Esos impuestos, a su vez, fueron en respuesta a los nuevos aranceles que Estados Unidos aplicó a China.

Si China da marcha atrás, el gobierno de Trump podrá suspender los aranceles más nuevos. Pero los economistas consideran que es poco probable que Beijing lo haga.

“Los consumidores lo sentirán y probablemente sea a partir de Navidad”, dijo Mary Lovely, profesora de economía en la Universidad de Syracuse.

El viernes, la administración impuso aranceles del 25% a 34.000 millones de dólares en productos chinos. Los bienes de consumo sólo representan 1% de esa cantidad.

Pero la lista del martes incluye productos alimenticios y agrícolas, bolsos de mano, sombreros y muebles, un conjunto que representa casi una cuarta parte de los 200.000 millones de dólares en productos chinos que serían gravados, según datos compilados por la firma de investigación comercial Panjiva.

Hasta ahora, los estadounidenses disfrutan de una sólida economía y no han sentido el impacto de la guerra comercial de Trump. Tampoco ha habido consecuencias políticas notables, aunque algunos senadores republicanos han criticado duramente la medida del gobierno federal.

“Los consumidores se sienten bien, pero si ven que empiezan a subir los precios, podría haber repercusiones”, dijo Rod Sides, líder estadounidense del sector minorista en Deloitte. “El consumidor promedio no ha internalizado lo que los aranceles significan para ellos y no han visto subir los precios”.

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Los periodistas de AP Dee-Ann Durbin en Detroit y Anne D'Innocenzio en Nueva York contribuyeron a este despacho.