El expresidente de Panamá Ricardo Martinelli fue llevado de urgencia a un hospital el lunes al término de una jornada del juicio que se le sigue por espionaje, en el que la fiscalía comenzó a sustentar la acusación en su contra y solicitó una condena de 21 años.

Martinelli fue atendido por paramédicos al término de la audiencia en la Corte Suprema de Justicia hacia las 21:00 horas y luego fue trasladado en ambulancia al hospital público Santo Tomás, dijo Holanda Polo, abogada del equipo de la defensa del exmandatario.

El expresidente presentaba una crisis de hipertensión y arritmia, agregó. Es la segunda vez que Martinelli es trasladado de urgencia al hospital. La primera fue hace un mes, el mismo día que llegó extraditado de Estados Unidos para enfrentar las acusaciones de espionaje, y también por presión arterial alta.

La esposa de Martinelli, que se presentó en el hospital y se quejó por no haber podido verlo, dijo que la audiencia fue extensa para el exgobernante, que no tiene una buena salud.

“Están jugando con su salud y su vida”, declaró Marta de Martinelli.

Durante la sesión, el magistrado Harry Díaz, que actúa como fiscal, comenzó la sustentación del escrito de acusación contra el expresidente por la interceptación no autorizada de las comunicaciones de unas 150 personas desde el Consejo de Seguridad Nacional durante su mandato.

Por más de una hora, Díaz leyó el escrito que presentó en el 2015 cuando comenzó el proceso contra Martinelli y en el que se pide una condena de 21 años de prisión por la presunta comisión de cuatro delitos: interceptación de las comunicaciones sin autorización judicial; seguimiento, persecución y vigilancia sin autorización judicial; peculado por malversación o sustracción y peculado de uso.

Los delitos se habrían cometido utilizando recursos y personal del Consejo de Seguridad Nacional entre 2012 y mayo de 2014.

Antes del traslado al hospital, el magistrado Jerónimo Mejía, que funge como juez de garantía, dijo que la audiencia se reanudaría el martes.

Martinelli, que presidió el país centroamericano entre 2009 y 2014, salió de Panamá a fines de 2015 después de que la Corte Suprema de Justicia allanó el camino para una pesquisa por corrupción.

Fue detenido en Miami en junio de 2017 en base a una solicitud de extradición de las autoridades panameñas. La corte lo declaró en rebeldía al no presentarse para enfrentar los cargos por espionaje político.

De acuerdo con las acusaciones que fundamentaron la extradición, durante su presidencia Martinelli compró equipos especiales a dos compañías israelíes para crear un presunto sistema ilegal que interceptaba conversaciones de opositores políticos, líderes sindicales, empresarios y periodistas críticos con su administración.

El exmandatario, que había solicitado asilo político en Estados Unidos antes de su detención, niega los cargos.