Bajo la consigna “La Patria no se rinde”, miles de personas se manifestaron el lunes en Buenos Aires en contra del acuerdo del gobierno con el Fondo Monetario Internacional y las políticas de ajuste que implica para Argentina.

En el día en que se celebra un nuevo aniversario de la independencia alcanzada en 1816, miembros de organizaciones sociales, grupos de derechos humanos, sindicatos, políticos opositores y artistas se concentraron cerca del monumento del Obelisco y marcharon con grandes banderas del país contra el “endeudamiento” y en reclamo de “soberanía económica”.

Los manifestantes rechazan el acuerdo suscrito en junio por las autoridades con el FMI por un préstamo de 50.000 millones de dólares que demandará un mayor recorte del gasto público y otras políticas de austeridad en momentos en que la economía decae, aumentan los despidos en los sectores público y privado y se acelera la inflación.

El crédito se concretó a raíz de la crisis cambiaria de mayo durante la cual el peso sufrió una fuerte devaluación que obligó al Banco Central a vender miles de millones de dólares de reservas y con el alegado propósito de estabilizar la economía, permitir al país afrontar sus obligaciones financieras y evitar una crisis mayor.

El actor Gerardo Romano denunció que Argentina es gobernada por directivos de empresas y “agentes financieros de corporaciones financieras” que alimentan la fuga de capitales.

“Rompamos las cadenas de la dependencia económica”, instó el artista, quien cuestionó “la destrucción de los aparatos productivos” y la “libre importación” de productos durante la lectura de un comunicado en el acto central de la protesta.

La marcha ha tenido el fuerte respaldo de artistas que, desde las redes sociales, instaron a los argentinos a sumarse.

Otros manifestantes se quejaron de que el acuerdo con el FMI implica condiciones que van a profundizar un ajuste que ya se viene aplicando desde hace dos años.

La manifestación se celebró en el marco de la agudización del descontento por la fuerte suba de las tarifas de luz, agua y gas y la puja de los sindicatos por lograr aumentos salariales ante una inflación que el gobierno admite que será de al menos 27% este año.

Ante el escenario de mayor agitación social, el presidente Mauricio Macri instó a los distintos sectores a respaldar al gobierno en su intento de revertir la crisis actual.

“Estamos pasando una tormenta”, reconoció el mandatario en un acto oficial celebrado en la norteña provincia de Tucumán. El conservador gobernante atribuyó la situación adversa a las políticas adoptadas por el gobierno anterior, a la situación en los mercados externos y a medidas erradas de su propia gestión.

Macri dijo compartir la “angustia” de sus compatriotas pero apuntó que el rumbo económico “está claro y sigue siendo el mismo”. Agregó que “este no es el momento de oportunismos, de ser egoístas” e instó a opositores, a empresarios y a organizaciones sociales a abandonar su actitud opositora.

El 25 de mayo, otra fecha patriótica en Argentina, los principales sindicatos realizaron un paro con un alto acatamiento en reclamo de un cambio del actual modelo de ajuste.

La mayoría de los argentinos considera que el FMI es responsable de la pobreza generada por los planes de ajuste aplicados durante las crisis económicas pasadas.

El gobierno argentino se comprometió ante el organismo a reducir el déficit fiscal mediante el recorte del empleo público, los subsidios a la energía y la obra pública, entre otras medidas.

Argentina se propuso llevar el déficit fiscal a cero en 2020, recortarlo al 1,3% del Producto Bruto Interno (PBI) en 2019 y al 2,7% en 2018.