El hombre propuesto para ocupar el cargo de secretario de Relaciones Exteriores de México en el próximo gobierno dijo el lunes que el gobierno del presidente Donald Trump ha dado un mal trato a su país.

Marcelo Ebrard dijo que uno de sus objetivos será encontrar áreas de entendimiento con el gobierno estadounidense.

“Endurecer las posiciones siempre va a ser más sencillo”, dijo Ebrard en Radio Fórmula. “Desde luego, el trato que hemos recibido ha sido terrible por parte de Estados Unidos. México y los mexicanos hemos recibido muy mal trato”.

Ebrard no dio ejemplos del mal trato, pero Trump ha criticado a México desde el comienzo de su campaña presidencial, como cuando lo acusó de enviar violadores y narcotraficantes a Estados Unidos. En repetidas ocasiones ha prometido que México pagará por el muro fronterizo entre ambas naciones y amenazó con retirar a Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte si los estadounidenses no obtienen un acuerdo que los beneficie.

Ebrard, exjefe de gobierno de la Ciudad de México, dijo que la victoria aplastante de Andrés Manuel López Obrador del 1 de julio ayudará a las negociaciones con Estados Unidos debido a que demuestra que tiene un mandato para el cambio.

López Obrador dijo que nombrará a Ebrard secretario de Relaciones Exteriores tras su juramentación programada para el 1 de diciembre.

Ebrard y López Obrador se reunirán con el secretario de Estado de Estados Unidos Mike Pompeo el viernes de esta semana en la Ciudad de México.

Ebrard dijo que la reunión con Pompeo era una “cortesía” y una primera oportunidad para discutir la agenda binacional. Agregó que se coordinaría con el gobierno actual del presidente Enrique Peña Nieto para evitar socavar las posturas que México ha tomado en la renegociación del TLCAN.

Sin embargo, Ebrard puntualizó que “lo que tenemos que buscar es cómo defendemos mejor los intereses de México”.

El mismo lunes, López Obrador repitió en un evento con los líderes empresariales la promesa de construir una nueva refinería para “dejar de comprar gasolina en el extranjero”.

La mayoría de esa gasolina se le compra a Estados Unidos, debido a que la producción y la capacidad de las refinerías de México se han deteriorado en los últimos años.