Con el tradicional estallido de un cohete de artificio, conocido como "el chupinazo", dio inicio el viernes la famosa fiesta de San Fermín, conocida mundialmente por sus encierros de toros en las calles de Pamplona.

Los toros son el centro de la fiesta, pero son los nueve días y ocho noches consecutivas de eventos, música y fiestas bañadas en alcohol lo que atrae también a más de un millón de visitantes al año a esta ciudad del norte de España de casi 200.000 habitantes.

Las autoridades han implementado todo tipo de medidas de seguridad y protocolos especiales para prevenir y lidiar con casos de abuso sexual, que son cada vez más reportados por mujeres en festivales a lo largo del país.

Una mayor vigilancia y entrenamiento policiales, puestos de información y líneas directas con atención las 24 horas, serán reforzadas este año con una nueva aplicación móvil para celular, que permite el reporte instantáneo de abusos con la ubicación en tiempo real de las víctimas.

El festival comenzó el viernes al mediodía cuando un hombre y una mujer de una banda musical de la ciudad, ambos con síndrome de Down, lanzaron el cohete desde el balcón del ayuntamiento de Pamplona, desatando la alegría de las miles de personas que atestaban la plaza.

Los encargados del lanzamiento este año fueron Leire Zabalza, de 28 años, e Ibai Ganuza, de 27, músicos de la banda "Motxila 21" ("Mochila 21"), nombrado así por el número del cromosoma que causa el desorden genético de sus miembros.

Entre gritos de "Viva San Fermín", el santo que da nombre a la fiesta, en castellano y vasco, miles de personas vestidas de blanco con una faja roja en la cadera y el tradicional pañuelo del mismo color al cuello, se rociaron unos a otros con vino.

A partir del sábado y durante ocho mañanas consecutivas, los más osados recorrerán delante de los astados los 850 metros (930 yardas) que separan los corrales de la plaza de toros por calles estrechas y empedradas.

Cuatro estadounidenses y tres españoles sobrevivieron el año pasado luego de ser cornados por los toros y decenas de personas más resultaron con heridas y golpes.

Algunos defensores de los animales dicen que los eventos que involucran toros son crueles y causan daño innecesario a los animales con tal de conseguir entretenimiento humano, pero los aficionados y los defensores de las corridas de toros dicen que el animal es pieza clave de la tradición de San Fermín y debe ser preservado.

Las corridas de toros son protegidas bajo la Constitución de España como parte de la herencia cultural del país.