Las autoridades peruanas hallaron en una zona del mayor valle amazónico productor de cocaína a una española que desapareció en su país en 2017. Tras lo sucedido, su padre inició una cruzada internacional para encontrarla.

José Capa, jefe de la división policial contra la trata de personas, dijo el jueves a periodistas que en la víspera se capturó al peruano Félix Manrique, quien mantenía en una casa rural de la selva sureste a la española Patricia Aguilar, de 19 años, y a una bebé de un mes que es hija de ambos.

Capa explicó que Manrique, de 34 años y sin antecedentes criminales previos, también tenía en una segunda casa rural cercana a otras dos mujeres peruanas, una de las cuáles es su esposa. También se encontró a cuatro menores de edad hijos de las dos peruanas.

Asimismo, indicó que la captura, en el distrito rural de San Martín de Pangoa, se produjo luego de que se presentara una denuncia en la fiscalía peruana a inicios de año. Precisó que Manrique captó a la española nacida en el municipio de Elche, en la provincia de Alicante, usando “las redes sociales” mediante una página en Facebook.

Según la policía, Manrique se hacía llamar el “príncipe Gurdjieff”, el “Vicario de Cristo en la tierra”, “el redentor de la humanidad y juez del Apocalipsis” y predicaba que el fin del mundo estaba cerca mientras invitaba a diferentes mujeres para que fueran parte de su entorno.

Alberto Aguilar, el padre de la española, indicó a diversos medios que el peruano captó a su hija mediante las redes sociales cuando ella tenía 16 años, esperó a que ella cumpliera la mayoría de edad para que abandonara España y ella se llevó unos 6.000 euros de su familia. Agregó que logró llegar hasta donde estaba su hija junto a dos agentes.

San Martín de Pangoa es un distrito remoto ubicado en el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro, una extensa zona del tamaño de Bélgica e Israel en conjunto, donde se fabrica la mayor parte de la cocaína que se exporta a Europa.

Mas tarde, Alberto Aguilar indicó a la televisora local América que los casi 18 meses de desaparición de su hija “fue un tiempo largo”, aunque no sabe cómo reaccionará cuando conversen a solas: “es una captación psicológica y debe estar bien aleccionada, no sé realmente con lo que me encontraré”, dijo.