Boeing y la fábrica brasileña de aviones Embraer intentarán formar una empresa conjunta que permitiría a la aeroespacial estadounidense entrar más agresivamente en el mercado de los aviones regionales

La nueva empresa tendría un valor de unos 4.750 millones de dólares. Las compañías dijeron el jueves que Boeing Co. poseerá el 80% de las acciones y Embraer SA el 20% restante.

El acuerdo preliminar es el resultado de largas negociaciones, estrechamente vigiladas en Brasil, donde los legisladores temen la pérdida de control de un importante activo industrial y de la defensa. El presidente Michel Temer rechazó la venta de una participación controladora de Embraer a Boeing.

El gobierno tiene poder de veto sobre cualquier cambio de la participación controladora en Embraer, señal de lo mucho que se valora a la empresa en Brasil.

Boeing y Embraer dijeron en un comunicado que falta elaborar los detalles financieros y operativos, y que esperan continuar las negociaciones “en los próximos meses”. La nueva sociedad necesitaría la aprobación de los accionistas de Boeing y el gobierno brasileño, y el proceso podría culminar a fines de 2019.

Boeing, con sede en Chicago, dijo que la empresa conjunta se sumaría a sus ganancias por acción a partir de 2020.

La empresa estadounidense y su principal rival, la europea Airbus, han buscado la manera de penetrar en el mercado de jets más pequeños que el Boeing 737 y el Airbus A319 de pasillo único. La introducción de grandes aviones como el Boeing 787 y el Airbus A380 han llamado la atención en los últimos años, pero se estima que el crecimiento de las ganancias dependerá de los aviones de pasillo único.

El negocio con Embraer permitiría a Boeing ocupar el nicho de los aviones de 100 asientos, del cual salió en 2006 cuando dejó de fabricar el 717, heredado con la adquisición de McDonnell-Douglas.

En octubre, Airbus acordó comprar el 50,01% de la Serie C de la canadiense Bombardier para fabricar aviones de 100 a 150 asientos, un segmento que según Airbus le produciría más de 6.000 ventas en los próximos 20 años.

El analista Richard Aboulafia, del Teal Group, sostuvo que el negocio Airbus-Bombardier, cerrado el lunes, obligó a Embraer a refugiarse bajo el ala de Boeing.

“Embraer tenía que hacer algo cuando su principal competidor fue absorbido por Airbus, porque es mucho más difícil competir con un monstruo global que con un actor segmentario”, dijo. “Boeing era la única respuesta”.