Seis de nueve destacados políticos separatistas catalanes encarcelados por promover la campaña de secesión de España han sido trasladados a prisiones más cercanas a sus domicilios.

Algunos observadores consideraron que se trata de un gesto de buena voluntad por parte del gobierno central de cara a una reunión crucial la semana próxima entre el nuevo presidente del gobierno español y el nuevo presidente regional de Cataluña, cuando hay esperanzas de un deshielo de las relaciones entre Madrid y Barcelona.

Pero el presidente catalán Quim Torra, un partidario intransigente de la independencia, rechazó esa interpretación.

Torra declaró frente al Parlamento en Barcelona que la transferencia está dispuesta por ley y “no forma parte de una negociación”. Dijo que el conflicto catalán con Madrid es político, no legal.