Sofía Segovia había encontrado una historia cautivadora sobre dos niños alemanes en la Segunda Guerra Mundial cuando se topó con un distractor enorme: el éxito de su novela “El murmullo de las abejas”.

La autora había comenzado a escribir “Peregrinos” en 2014, pero al año siguiente publicó el que se convirtió en uno de los libros más vendidos de 2015 en México, según Amazon, y con esto comenzó un largo periodo de promoción que la mantuvo alejada de la computadora.

El relato sobre esos niños de la guerra, sin embargo, seguía rondando su cabeza desde que lo escuchó de los propios protagonistas en su natal Monterrey.

“Me contaron la historia y les dije ‘déjame contarla, déjame escribirla’, y confiaron en mí cuando ni siquiera tenía ‘El murmullo de las abejas’. Ahora les agradezco muchísimo la confianza”, dijo Segovia, cuyo único libro previo era "Noche de huracán" de 2010, en una entrevista reciente con The Associated Press.

Finalmente pudo dedicar unos cinco meses de escritura intensa _ hasta 16 horas al día _ a mediados de 2017 para completar su nueva novela histórica. Lo que más le intrigaba era saber cómo hicieron para sobrevivir esos niños cuya vida comenzó poco antes de la guerra, y no solamente sobrevivir, sino hacerlo con esperanza pese a lo que enfrentaron.

Como resultado, “Peregrinos” retrata detalles domésticos e íntimos desde la experiencia alemana: la vida en las granjas, los racionamientos; cómo se fue organizando la guerra años antes, cuando parecía que tenían un futuro garantizado por el gobierno alemán.

“Hitler no salió de un día para otro. Tenían años controlando la información que daban a su pueblo, años controlando a la infancia y a la juventud y a los adultos a través de los hijos”, señaló Segovia. “Muchas veces los mensajes están ahí, pero los seres humanos no escuchamos con atención, o escuchamos lo que queremos”.

Segovia es comunicóloga de profesión y se ha dedicado a observar la comunicación política a lo largo de su vida. Para ella, la oportunidad de un gobierno totalitario que comenzó a controlar las vidas de la población alemana entera se debió en gran medida a la propaganda usada.

“Este momento de la historia es un momento para la comunicación monumental”, dijo la autora. “Ahora lo podemos cuestionar, pero de que hicieron su trabajo en cuanto a propaganda y comunicación política lo hicieron y encontraron esa vulnerabilidad en el pueblo alemán y los taladraron hasta que perforaron hasta sus ritos religiosos. ... Borraron las líneas entre el bien y el mal en mucha gente”.

Y ese es el tema central para Segovia en “Peregrinos”: “¿Cómo logras ganar en tu corazón la guerra entre el bien y el mal?”.

Ilse y Arno, los protagonistas de esta historia, son prusianos de lugares distantes que por casualidades de la guerra terminaron siendo vecinos de pupitre y años después migraron México, donde Segovia los conoció en la vida real.

Janusz, la tercera rueda de este triciclo, es un polaco obligado a trabajar en la finca de Ilse. Es un personaje ficticio basado en los trabajadores que conoció la verdadera niña de esta historia, y con él Segovia quería presentar un punto de vista diferente: el de los prisioneros de guerra polacos obligados a vivir con familias alemanas.

“Me pareció un personaje muy interesante para explorar”, dijo. “En la vida se toman decisiones de ser feliz o ser infeliz, todos los días tomamos esa decisión. ‘Decido ser feliz’ y éste (Janusz), a pesar de la guerra, a pesar de todo, se decide siempre por el amor antes que por el odio”.

Al igual que en “El murmullo”, la memoria es otro de los grandes temas de la novela. Mientras que en la primera la memoria gira en torno a la experiencia de una familia durante los años de la revolución en México, en esta se genera en los sobrevivientes de la guerra y cómo la guerra se recuerda en un país entero.

“Si no recordamos, ¿de qué ha servido todo lo que se ha vivido? Aunque no sea en nuestro pellejo nos tiene que servir”, dijo Segovia.

En este sentido la autora señaló que el actual clima político de México y Estados Unidos ha encendido focos rojos.

“En México se siente muy polarizada la elección mientras deberíamos estar muy contentos de tener libertad para votar”, apuntó, mientras que la manera de llevar la comunicación de Trump y su gobierno le recuerda a la propaganda de esa época: “Trump y su maquinaria sacaron lecciones de este momento”, dijo.

“Los nazis sabían que hay que ponerle un enemigo a todos en común para unir, que las mentiras se pueden repetir; son mentiras, pero se convierten en verdad en la mente”, dijo Segovia. “Lo que sucede en Estados Unidos es que tienen una gran prensa que ha logrado detener mucho de lo que intentan hacer”.

“Peregrinos” tiene regadas palabras en alemán, ruso y polaco sin traducir y sin notas al pie que expliquen su significado. Segovia lo hizo así a propósito.

“Yo no hablo alemán. Fue un ejercicio también para mí de decir ‘¿entiendo lo que está puesto?’”, apuntó. “Lo que quise hacer fue ‘vamos a perderle el miedo al otro’. La ubicación no nada más es física, la ubicación es el idioma”.