Para dejar en claro que ir tras la mafia es una de sus prioridades, el ministro del Interior de Italia se zambulló el martes en la piscina de una villa toscana que se le confiscó a un gánster y ahora es un hotel.

Matteo Salvini nadó ida y vuelta en la alberca ante la vista de varios periodistas.

Las autoridades confiscaron la villa a un mafioso en el 2007, tras un proceso legal de 24 años y luego la convirtieron en un hotel.

Como parte de la lucha contra el crimen organizado, las autoridades han confiscado propiedades de mafiosos como casas, hoteles, ranchos y restaurantes.

"Debemos de dejar a estos tipos en calzoncillos", dijo Salvini.

Salvini abogó por reducir la burocracia del proceso de confiscación para que las propiedades puedan ser rápidamente remodeladas y darles otros usos.

El partido Liga Norte, de Salvini, se jacta de tener una postura dura contra el crimen, pero ese tema estuvo bastante ausente en la campaña electoral de este año.