Activistas que trabajan excavando fosas comunes en el noreste de Siria, región hasta hace poco controlada por el grupo Estado Islámico, necesitan ayuda para mantener evidencias, identificar restos humanos y resaltar los horrores indescriptibles perpetrados por milicianos mientras estuvieron al mando, dijo el martes en un reporte Human Rights Watch.

La organización internacional de derechos humanos indicó que miles de cadáveres, tanto de víctimas civiles brutalmente asesinadas por extremistas como de combatientes del Estado Islámico, todavía siguen enterradas en varias fosas comunes que hay en varios lugares de la ciudad de Raqqa y zonas aledañas. De acuerdo con las prendas en algunos de estos restos, se cree que algunos de los cadáveres ya recuperados son de milicianos del grupo extremista.

Miembros locales del Concejo Civil de Raqqa están "tratando de resolver los desafíos logísticos para recabar y organizar información" sobre los cadáveres recuperados y dárselos a las familias que buscan desaparecidos o familiares muertos, dijo HRW.

Raqqa fue la capital de facto de los extremistas y el trono de su autoproclamado califato _desde donde el Estado Islámico gobernó los territorios que controló_ terrenos que en el mejor momento del dominio de los milicianos en el 2014 representó un tercio de Siria e Irak. El califato del Estado Islámico se desplomó en octubre del año pasado.

El grupo extremista, que atrajo combatientes de todo el mundo, controló la zona con una mezcla de terror, miedo y brutalidad. Perpetró atrocidades y masacres, muchas veces decapitaciones públicas, quemó, ahogó o hizo explotar gente con explosivos.

Mujeres y hombres bajo el dominio del grupo conocido también por las siglas ISIS que fueron acusados de adulterio fueron apedreados a muerte, mientras que hombres homosexuales fueron defenestrados desde azoteas de edificios y luego sus restos aporreados con rocas.

Combatientes liderados por kurdos sirios, respaldados por Estados Unidos, y fuerzas del gobierno sirio han capturado la mayoría de los territorios que estuvieron bajo control del Estado Islámico y los extremistas ahora están en pequeños retazos, dispersados en el oriente del país.

En el vecino país de Irak, las fuerzas del gobierno, respaldadas por la coalición respaldada por Estados Unidos y por milicianos dirigidos por chiíes, anunciaron la derrota total de ISIS poco después de que capturaron el bastión de los milicianos de Mosul el año pasado. Mosul es la segunda ciudad más grande de Irak.