Obama también enfrentó ola de familias migrantes

El gobierno de Donald Trump no es el primero en tener que hacer frente a la cuestión de cómo manejar a decenas de miles de familias inmigrantes que llegan a la frontera sur.Hace cuatro años, Barack...

El gobierno de Donald Trump no es el primero en tener que hacer frente a la cuestión de cómo manejar a decenas de miles de familias inmigrantes que llegan a la frontera sur.

Hace cuatro años, Barack Obama enfrentó una crisis similar cuando inmigrantes centroamericanos que huían de la violencia empezaron a llegar a la frontera en cifras récord. Las autoridades se vieron ante el mismo caso judicial que el actual gobierno comenzó a disputar el jueves, al día siguiente de que Trump emitiera un nuevo decreto para dejar de separar a las familias migrantes.

Más de 60.000 “unidades” familiares _que el gobierno federal define como un padre y su hijo_ fueron detenidas en la frontera en el año fiscal 2014, un incremento del cuádruple en comparación con el año previo. En el último año fiscal, esa cifra superaba las 70.000.

En un principio, el gobierno de Obama dejó en libertad a las madres y sus hijos con instrucciones de que se presentaran en cortes de inmigración en las ciudades a las que se dirigían. En ocasiones, los inmigrantes fueron transportados de Texas a instalaciones de la Patrulla Fronteriza en otros estados de forma que los agentes pudieran mantenerle el paso a la creciente llegada de personas.

Luego el gobierno de Obama comenzó a detener a las madres y sus hijos en instalaciones para la detención de familias: un centro con 100 camas en Pensilvania y dos instalaciones de mayor tamaño en Texas que comenzaron a operar en 2014. Esos espacios proporcionaban algunos miles de camas.

Los activistas en pro de los inmigrantes se oponían a la medida, bajo el argumento de que los menores no podían ser mantenidos por largos períodos en estas instalaciones debido a un acuerdo de 1997 que rige el trato que debe darse a los niños migrantes. Un juez federal en Los Ángeles estuvo de acuerdo y falló que los niños no podían permanecer detenidos.

Entonces el gobierno comenzó a liberar a muchas familias con mayor rapidez, ya que los períodos cortos de detención no desalentaban a los inmigrantes de venir a Estados Unidos ni le daban a los tribunales migratorios tiempo suficiente para evaluar las solicitudes de asilo, dijo Seth Stodder, ex subsecretario de Seguridad Nacional para la frontera, la inmigración y las políticas comerciales en el gobierno de Obama.

El gobierno federal podría construir más instalaciones de detención, señaló Stodder, pero dar una solución rápida a las solicitudes de asilo no es tan fácil, ya que los tribunales de inmigración tienen cientos de miles de casos atrasados, y con frecuencia los inmigrantes requieren tiempo para obtener evidencia de sus países.

El gobierno de Trump ha intentado frenar la inmigración con una política de “cero tolerancia” anunciada en abril que instruía que todos los inmigrantes detenidos al entrar ilegalmente al país fueran procesados en cortes penales.

Las autoridades comenzaron entonces a encarcelar a los padres y a enviar a sus hijos a albergues operados por contratistas, lo que generó críticas de activistas y legisladores.

Tras haber separado a más de 2.300 menos de sus padres, el gobierno dio un golpe de timón esta semana y dijo que las familias se mantendrían juntas en detención.

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La periodista Colleen Long de The Associated Press en Washington, D.C., contribuyó a este despacho.