La fiscalía israelí acusó el jueves a Sara Netanyahu, la esposa del primer ministro Benjamin Netanyahu, de una serie de delitos que incluyen fraude y abuso de confianza.

Netanyahu está acusada de malversar fondos públicos al ordenar cientos de comidas para la residencia oficial del primer ministro, valoradas en más de 100.000 dólares, alegando de forma fraudulenta que entre el personal de servicio de la vivienda no había cocineros, explicó el Ministerio de Justicia de Israel en un comunicado.

Un ex subdirector de la residencia del primer ministro también está acusado en el caso.

Aunque el primer ministro no está directamente implicado en el caso, la imputación contra Sara Netanyahu amenaza con crear una situación embarazosa para el veterano gobernante y regresa atención a sus propios problemas legales.

Netanyahu ha estado disfrutando meses de éxito político, incluyendo la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán y su traslado de la embajada a Jerusalén, lo que ha desviado la atención de cargos de corrupción contra el premier.

Sara Netanyahu enfrenta desde hace años acusaciones de comportamiento abusivo y de vivir de forma extravagante y desconectada de la realidad del país.

En la imputación del jueves, el Ministerio de Justicia dijo que Sara Netanyahu está acusada de malversación, fraude y violación de la confianza pública por gastarse más de 100.000 dólares en cenas privadas en la residencia oficial.

Sara Netanyahu actuó "para evadir las reglas y condiciones” que gobiernan la residencia oficial “para obtener fraudulentamente fondos estatales para varios gastos para la acusada y su familia que no debían ser financiados de esa manera”, dice la imputación.

Si es hallada culpable, pudiera ser sentenciada a hasta cinco años de prisión, aunque eso parece improbable.

No hubo comentario inmediato de su oficina.

La imputación amenaza con reforzar la mala reputación de los Netanyahu de disfrutar un lujoso estilo de vida. Los Netanyahu han rechazado todas las acusaciones.