Al menos 450 vidas se acortaron por el régimen institucionalizado de un hospital de recetar opioides sin justificación médica, de acuerdo con el informe de una comisión investigadora publicado el miércoles en Gran Bretaña tras una campaña de años realizada por familiares que pedían respuestas sobre la muerte de sus seres queridos.

El panel presidido por el obispo de Liverpool, James Jones, concluyó que otros 200 pacientes “probablemente” fueron afectados de manera similar en el Hospital Gosport del sur de Inglaterra, pero faltaban los archivos y las historias clínicas.

“Había desprecio por la vida humana y una cultura de acortar la vida de una gran cantidad de pacientes al recetar y suministrar ‘dosis peligrosas’ de una combinación peligrosa de medicamentos que no tenía razón ni justificación clínica”, dijo Jones en el informe. “Está demostrado que mientras a un gran número de pacientes y sus familiares se les dio a entender que ingresaban al hospital para recibir rehabilitación o alivio, se los colocó en un camino terminal”.

Jones dijo que el sistema les falló a las familias afectadas y les echó la culpa por lo sucedido en el hospital.

Muchos participantes de la campaña reclaman que se presenten acusaciones criminales.

“Este informe es una reivindicación de su negativa tenaz a ser rechazados”, dijo Jones en el informe. “Demuestra cómo les fallaron los organismos profesionales y otras autoridades responsables de regular la práctica profesional en beneficio de la seguridad de los pacientes”.

Según el informe, la dirección del hospital, los organismos de salud, la policía, los fiscales, los políticos y las autoridades médicas locales “no actuaron de manera tal que protegiera mejor a los pacientes y sus familiares, cuyos intereses fueron subordinados al prestigio del hospital y las profesiones pertinentes”.