Los funcionarios del gobierno del presidente Donald Trump han enviado bebés y otros infantes que fueron separados a la fuerza de sus padres en la frontera sur de Estados Unidos a por lo menos tres albergues especializados en el sur de Texas, de acuerdo con información obtenida por The Associated Press.

Los médicos y abogados que han visitado los albergues en el valle de Río Grande dijeron que las instalaciones están en buenas condiciones, limpias y que son seguras, pero indicaron que los niños, quienes no tienen idea de dónde están sus padres, estaban histéricos, llorando y portándose mal para tratar de expresar sus emociones. Muchos de ellos son menores a 5 años y algunos son tan pequeños que no han aprendido a hablar.

El gobierno planea abrir un cuarto centro para albergar a los cientos de jóvenes migrantes en Houston, en donde los líderes municipales denunciaron la medida el martes.

Décadas después de que el sistema de bienestar infantil del país pusiera fin al uso de los orfanatos debido a que podrían crear un trauma duradero en los niños, el gobierno crea nuevas instituciones para albergar a los infantes centroamericanos que el propio gobierno separó de sus padres.

Por ley, los niños migrantes que viajen solos deben ser enviados a instalaciones operadas por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (DHHS, por sus siglas en inglés) dentro de los tres días posteriores a su detención. A partir de ese momento, la agencia es responsable de colocar a los menores en albergues o en casas hogar hasta que se reúnan con un familiar o con un auspiciante de la comunidad mientras aguardan las audiencias en un tribunal de inmigración.

Sin embargo, el anuncio del secretario de Justicia, Jeff Sessions, del mes pasado sobre que el gobierno presentaría cargos criminales a cualquier persona que cruce de manera ilegal la frontera entre Estados Unidos con México ha provocado la separación de cientos de familias de migrantes y puso a un nuevo grupo de cientos de infantes bajo el cuidado del gobierno.

Naciones Unidas, algunos legisladores demócratas y republicanos, y grupos religiosos han criticado profundamente la política, calificándola como inhumana.

Pero Steven Wagner, funcionario del DHHS, afirmó que no es así.

“Contamos con instalaciones especializadas que se dedican a brindar atención a niños con necesidades especiales y a los menores de 13 años”, indicó. “No son instalaciones del gobierno en sí y cuentan con médicos capacitados. Las instalaciones cumplen con las normas estatales para las agencias de bienestar infantil y están atendidas por personas que saben cómo hacer frente a las necesidades, específicamente, de los niños pequeños”.

Hasta ahora, se desconoce dónde están dichas instalaciones.

“En general, no identificamos la ubicación de las instalaciones permanentes del programa de niños migrantes no acompañados”, señaló el vocero de la agencia Kenneth Wolfe.

Los tres centros _ en Combes, Raymondville y Brownsville _ han sido rápidamente resignados para atender a las necesidades de los infantes. Un cuarto albergaría hasta 240 niños en un almacén que en su día se empleó para refugiar a desplazados por el huracán Harvey, dijo el alcalde, Sylvester Turner.

A nivel práctico, la política de tolerancia cero ha sobrepasado a la agencia federal encargada de atender a los niños que entran de forma ilegal al país, que tienden a ser mucho más jóvenes que los adolescentes que llegaban antes. De hecho algunos de los detenidos son infantes a los que se separa de sus madres.

“Los albergues no son el problema, separar a los niños de sus padres es el problema”, dijo la pediatra Marsha Griffin del sur de Texas, quien ha visitado varios albergues.

Alicia Lieberman, quien dirige la Red de Tratamiento de Traumas Tempranos en la Universidad de California, campus San Francisco, dijo que décadas de estudio muestran que las separaciones tempranas pueden causar daños emocionales permanentes.

Días después del anuncio de Sessions sobre el cambio de política, el gobierno hizo un llamado para recibir propuestas de proveedores de alojamiento y cuidados para atender al nuevo flujo de menores que fueron apartados de sus familias tras viajar desde Honduras, El Salvador, Guatemala y México.

Tras la separación, los agentes los reclasifican de miembros de una unidad familiar a “niños extranjeros no acompañados”. Funcionarios federales dijeron el martes que desde mayo han separado a 2.342 niños de sus parientes, que pasaron a ser menores solos a cargo del gobierno.

Aunque México sigue siendo el principal país de origen de las familias arrestadas en la frontera, en los últimos ocho meses Honduras ha sido la nación que ha experimentado un mayor crecimiento en el número de casos frente a los datos del año fiscal de 2017.

Durante una conferencia de prensa el martes, los periodistas preguntaron repetidamente por el desglose por edades de los menores afectados por esta medida. Responsables tanto de las fuerzas del orden como del HHS señalaron que no hay datos concretos sobre los infantes menores a 5 años, menores a 2 o tan pequeños no saben hablar.

"En su mayoría, las instalaciones que tienen no están autorizadas para niños tan pequeños”, dijo Michelle Brane, responsables de derechos de los migrantes en la Women's Refugee Commission.

___

Colleen Long contribuyó desde Nueva York.