El “Aquarius” llega a España tras odisea en el Mediterráneo

El buque Aquarius de un grupo de ayuda humanitaria y dos navíos militares italianos atracaron el domingo en el puerto español de Valencia, lo que puso fin a la odisea de una semana para cientos de...

El buque Aquarius de un grupo de ayuda humanitaria y dos navíos militares italianos atracaron el domingo en el puerto español de Valencia, lo que puso fin a la odisea de una semana para cientos de personas rescatadas en el Mediterráneo que se convirtieron en peones de una nueva disputa migratoria europea.

El Dattilo, un buque de la Guardia Costera de Italia, fue la primera de las tres embarcaciones que trasladaban a un total de 630 migrantes en llegar a puerto antes de las 7 de la mañana. Las 274 personas que viajaban a bordo comenzaron a desembarcar poco después tras una primera inspección médica.

El Aquarius fondeó cuatro horas más tarde con otros 106 migrantes. Otro barco militar italiano, el Orione, llegó poco después de la 1 de la tarde con los 250 restantes.

El Aquarius, operado por las organizaciones no gubernamentales SOS Mediterranee y Médicos Sin Fronteras, quedó varado ante la costa de Sicilia el 9 de junio cuando el nuevo gobierno italiano le negó la entrada a puerto, remitiéndolo a Malta. Pero esa nación tampoco admitió el ingreso del buque.

Tras varios días de disputas y cuando la comida y el agua potable comenzaban a escasear en el barco, España se ofreció a recibir a los inmigrantes con un plan llamado “Operación Esperanza Mediterránea". El recorrido de 1.500 kilómetros (930 millas) desde Sicilia hasta Valencia duró casi una semana.

Después de que España invitó al Aquarius a atracar, Italia envió al Dattilo y al Orione para ayudar a transportar a los migrantes.

David Noguera, director de Médicos Sin Fronteras en España, dijo estar contento de que Madrid permitiera la entrada de los migrantes, que fueron rescatados en aguas de Libia. Sin embargo, se mostró preocupado de que más naciones europeas cierren sus puertos a los migrantes rescatados en el mar.

"Tengo una mezcla de sensaciones”, dijo Noguera a The Associated Press tras la llegada del primer barco. "(Estoy) contento de que el viaje acabe, un viaje que ha sido demasiado largo, y preocupado por la situación en el Mediterráneo y el bloqueo de los puertos europeos”.

Los migrantes fueron recibidos en el puerto por trabajadores de los servicios de emergencias, médicos, voluntarios de la Cruz Roja y psicólogos. Se asignó un traductor a cada uno, y las autoridades trabajaban para determinar sus identidades antes de enviarlos a un centro de recepción. El primer migrante en desembarcar fue un hombre sursudanés de 29 años.

Hasta el momento se habían detectado 31 nacionalidades distintas entre ellos. La mayoría provienen de Sudán, Argelia, Eritrea y Nigeria, según las autoridades españolas. Hay también 68 menores de edad, 48 de ellos sin un adulto acompañante.

Algunos de los migrantes están en estado de shock, explicó el subdirector de Emergencias del gobierno regional de Valencia, Jorge Suárez.

"Están muy aturdidos", señaló Suárez. "Pónganse en su lugar, desembarcan y las primeras personas que los acogen están con máscaras”.

Las autoridades españolas dijeron que examinarán la situación de los migrantes caso por caso para ver si pueden optar al asilo según las regulaciones del país.

Sin embargo, debido a su dramática experiencia, España concederá a estos migrantes una “autorización especial” para que puedan quedarse en el país durante 45 días antes comenzar a resolver su situación legal, dijo Bernardo Alonso, oficial de la policía española.

Después, “serán tratados de acuerdo con nuestras leyes sin excepción”, resaltó el sábado el ministro de Fomento, José Luis Ábalos. "España actuará con sensibilidad y al mismo tiempo con la legalidad, y con la advertencia a Europa de que falta una política migratoria a la altura”.

La negativa de Malta e Italia a recibir al Aquarius derivó en un pleito entre los socios de la Unión Europea por la gestión migratoria.

Según las leyes de asilo comunitarias _ que están en el centro de una importante disputa política y están siendo revisadas _ los migrantes deben solicitar asilo en el primer país europeo al que lleguen. En la práctica, esta política ha supuesto una gran carga migratoria para Italia y Grecia, a dónde en los últimos años han llegado cientos de miles de solicitantes de asilo.

El nuevo gobierno socialista de España ha tomado la causa de los migrantes rechazados para demostrar su compromiso con la protección de los derechos humanos y el respeto al derecho internacional.

En general, los 28 miembros de la Unión Europea no han acordado siquiera cómo gestionar la llegada de refugiados y migrantes a la región. El asunto ha supuesto una intensa presión a nivel nacional para la canciller de Alemania, Angela Merkel, provocó un enfrentamiento entre Francia e Italia, y llevó a naciones del este como Hungría y Polonia a negarse a aceptar a migrantes.

La inmigración será un tema destacado en la cumbre de líderes de la UE que se celebrará el 28 y 29 de junio, y el nuevo gobierno populista de Italia _ cuyo ministro del Interior prometió deportar a decenas de miles de migrantes tan pronto como pueda _ complicará cualquier posible acuerdo en materia migratoria.

El buen clima provocó un repunte en el número de migrantes desesperados que se aventuran a cruzar por mar desde la costa africana al sur de España. El servicio de Salvamento Marítimo rescató a 986 personas que viajaban en 69 pequeñas embarcaciones en aguas del Estrecho de Gibraltar entre el viernes y el sábado. Las autoridades también recuperaron cuatro cadáveres.

Al menos 792 migrantes han fallecido tratando de cruzar el Mediterráneo en lo que va del año, de acuerdo con las Naciones Unidas. En los cinco primeros meses de 2018, un total de 35.455 migrantes llegaron a costas europeas y 11.792 de ellos a España.

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Wilson informó desde Barcelona.