AP FOTOS: Nicaragüenses luchan por símbolos en plena crisis

Durante casi dos meses de protestas contra el gobierno, los símbolos del gobierno del presidente, Daniel Ortega, e incluso de la antigua revolución sandinista que ayudó a liderar han sido pintados...

Durante casi dos meses de protestas contra el gobierno, los símbolos del gobierno del presidente, Daniel Ortega, e incluso de la antigua revolución sandinista que ayudó a liderar han sido pintados, destruidos y en ocasiones incluso apropiados por los manifestantes.

Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, regresaron al poder en 2007 y para muchos nicaragüenses parece como si su campaña electoral no se hubiera terminado nunca, cada vez más grande e intensa con retratos en vallas publicitarias y otras obras llamativas en todo el país.

Estos símbolos se han convertido en objetivos para los manifestantes. Las protestas comenzaron a mediados de abril por un ya cancelado plan de austeridad para el sistema de la seguridad social, pero han derivado en peticiones de que los Ortega abandonen el poder. Casi de un día para otro, los símbolos de los gobernantes apareciero cubiertos de pintadas, quemados, arrancados y aplastados por pies airados.

Uno de esos blancos han sido los “Chayopalos”, o Árboles de la Vida de Murillo, introducidos en Managua en 2013. Son enormes esculturas de acero con forma de árboles, cubiertos por cientos de bombillas y colocados a lo largo de grandes avenidas de la capital.

El gobierno presentó los coloridos Árboles de la Vida como una instalación de arte pública, pero muchos los vieron como una extravagancia de mal gusto en un país castigado por la pobreza.

Una vez comenzaron las protestas comenzaron a difundirse videos en vivo en los que una multitud derribaba los árboles y saltaba sobre sus ramas enroscadas. Los chatarreros se apresuraron a retirar los cables, mientras que otros desenroscaron las bombillas para llevarlas con orgullo colgadas del cuello.

Marisa Olivares Morales, profesora de sociología en la Universidad Centroamericana de Nicaragua y que formó parte durante mucho tiempo del Frente de Liberación Nacional Sandinista, dijo que los árboles derribados son un símbolo importante para los inconformes.

“Botar el primer árbol de la vida de Rosario Murillo fue una respuesta de los muchachos a esa agresión tan brutal, y esto de los Chayopalos (Árboles de la Vida) terminó siendo como un símbolo de poder”, explicó. Más de 160 personas han muerto en choques callejeros desde el inicio de las protestas.

Los activistas también han utilizado símbolos de la revolución contra el gobierno.

Cuando Ortega y otras personas se alzaron contra la dictadura de la familia Somoza a finales de la década de 1970, los rebeldes estaban muy superados en potencia de fuego y utilizaron morteros caseros hechos con cañerías contra las fuerzas de seguridad. Ahora, esas mismas armas caseras se están volviendo contra la policía y pandillas de hombres armados progobierno.

Empleando otra táctica de la revolución, hay calles donde se han arrancado tramos enteros de adoquines, especialmente en Masaya, en el sureste de la capital. Las piedras se apilan en barricadas que llegan a la cintura, como hicieron los sandinistas para hacer frente a las fuerzas de seguridad de Antonio Somoza, en ocasiones en las mismas calles. El empleo de los adoquines también fue simbólico en la revolución porque se hacían en la fábrica familiar de los Somoza.