En una histórica sesión en la que se disputa cada voto, los diputados argentinos debatían el miércoles un proyecto de legalización del aborto impulsado desde hace años por organizaciones sociales y políticas.

Mientras tanto, un creciente número de manifestantes a favor y en contra de la interrupción voluntaria del embarazo se agrupaban en las inmediaciones del Congreso en sectores enfrentados y con una creciente expectativa por el incierto resultado de la votación.

Es la primera vez que un proyecto legislativo para despenalizar el aborto y legalizar su práctica hasta la semana 14 de gestación llega al pleno de una cámara legislativa de Argentina, el país nativo del papa Francisco, luego de que seis iniciativas se frustraran en instancias legislativas inferiores. De aprobarse, el texto pasará al Senado.

El diputado oficialista Daniel Lipovetzky abrió el debate, uno de los más trascendentales desde el regreso de la democracia en 1983, señalando que garantizar que el aborto es una cuestión de salud pública.

“Se lo debemos a todas las mujeres que luchan diariamente por sus derechos, a las que murieron víctimas de aborto clandestino”, dijo el legislador.

En Argentina es ilegal interrumpir el embarazo excepto en los casos de violación y riesgo para la vida o salud de la madre, lo que no impide que hasta 520.000 mujeres, según una estimación del Ministerio de Salud de 2016, interrumpan sus embarazos de forma clandestina anualmente. La cartera reportó además que ese año 43 embarazadas fallecieron como consecuencia de abortos, sin especificar si fueron espontáneos o inducidos.

La también oficialista Carmen Polledo afirmó al anunciar su voto contrario que “legalizar el aborto no es el único camino para evitar muertes de las mujeres” y afirmó que la libertad de estas últimas “es un valor noble” pero hay que evitar “violentar” la vida de otros seres.

Otros antiabortistas advirtieron que la eventual ley iría en contra del ordenamiento jurídico argentino “que garantiza la vida desde el momento de la concepción".

Hubo quienes abogaron por despenalizar la práctica abortiva -por la cual las mujeres se exponen a penas de hasta cuatro años de cárcel- pero evitar que el Estado la garantice en los sistemas públicos y privados de salud.

Los defensores de la iniciativa sostuvieron que aunque el resultado de la votación sea adverso “tarde o temprano el aborto va a ser legal en la Argentina” ante el reclamo social que ha aumentado con los años, dijo el diputado opositor Martín Lousteau.

La iniciativa necesita la mitad más uno de los presentes en la cámara para ser aprobada. La votación sería muy reñida ya que horas antes del debate una decena de legisladores estaban indecisos.

El proyecto llega a la cámara baja por el empuje desde hace 13 años de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, un colectivo integrado por unas 500 organizaciones sociales y políticas. Se debate luego de dos meses de audiencias en las que participaron más de 700 oradores, entre médicos, sociólogos, artistas y miembros de la Iglesia católica, que en las últimas semanas redobló sus críticas al proyecto.

En general la mayoría de los sondeos muestran un apoyo a la iniciativa.

El proyecto también establece que fuera del plazo de 14 semanas las mujeres podrán abortar cuando su embarazo fuera producto de una violación, si estuviera en riesgo su vida o salud o si se diagnosticara la inviabilidad de la vida extrauterina del feto.

Además se contempla el derecho a la objeción de conciencia de los médicos, previa inscripción en un registro -aunque los centros médicos tendrán que garantizar la práctica- y la creación de consejerías pre y post aborto para asesorar a las mujeres y acompañarlas.

La organización Human Rights Watch, con sede en Washington, se mostró a favor de la iniciativa al señalar que “las interpretaciones de expertos sobre tratados internacionales ratificados por Argentina establecen desde hace tiempo que las leyes... que penalizan el aborto violan los derechos humanos de mujeres y niñas, incluido su derecho a la vida, a la salud y a no sufrir tratos crueles y degradantes”.

El Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre la discriminación contra la mujer en la legislación y en la práctica urgió al Congreso a “aprobar el proyecto para garantizar que los derechos de las mujeres y las niñas estén garantizados”.

Aunque el presidente Mauricio Macri se manifestó en contra de la interrupción voluntaria del embarazo se comprometió a no vetar la norma en caso de que sea aprobada

Los manifestantes de ambos sectores tienen previsto pasar la noche del miércoles en la plaza frente al Congreso a la espera de la votación. Enormes pantallas fueron instaladas para seguir la sesión que se prevé maratónica.

En Latinoamérica Uruguay, Guyana, Cuba y la Ciudad de México han legalizado el aborto sin restricciones.