La zona muerta en el Golfo de México tendrá un tamaño promedio este verano, según los pronósticos de los científicos federales.

Sin embargo, hicieron notar que de todas formas el área será tres veces más grande que el objetivo a largo plazo para reducir su tamaño. En ella hay muy poco oxígeno para albergar vida marina y es generada en gran medida por la actividad humana.

La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) pronostica que la zona muerta de este año abarcará alrededor de 15.000 kilómetros cuadrados (5.780 millas cuadradas), lo que equivale aproximadamente al tamaño de Connecticut. La dimensión promedio de la zona registrada a lo largo de 33 años es de alrededor de 14.100 kilómetros cuadrados (5.460 millas cuadradas) frente a las costas de Luisiana y el este de Texas.

Dos científicos de Luisiana pronostican una zona hipóxica mayor, de 17.250 kilómetros cuadrados (6.620 millas cuadradas), ligeramente más grande que el estado de Vermont. La presencia de una tormenta tropical dentro de las dos semanas previas al viaje anual para cartografiarla reduciría su tamaño en cerca del 30%, a menos de 12.200 kilómetros cuadrados (4.700 millas cuadradas), dijeron Nancy Rabalais del Consorcio Marino de Universidades de Luisiana (LUMCON, por sus iniciales en inglés), y R. Eugene Turner, de la Universidad Estatal de Luisiana.

La zona muerta del año pasado fue la mayor de la que se tenga registro, con un tamaño de 22.720 kilómetros cuadrados (8.776 millas cuadradas).

La zona hipóxica de Luisiana es una de más de 500 en todo el mundo, y es la segunda de mayor tamaño generada por la actividad humana, señalaron Rabalais y Turner.

La NOAA realiza pronósticos independientes por primera ocasión, después de años de trabajar en conjunto con cuatro universidades, señaló la agencia en un comunicado de prensa.

Los pronósticos se basan en los datos de escurrimientos de nitrógeno y descarga fluvial provistos por el Servicio Geológico. El nitrógeno y el fósforo que lleva el río Mississippi alimentan los brotes de plancton, los cuales mueren y se hunden hasta el fondo, donde su descomposición utiliza el oxígeno.

“El punto es que nunca alcanzaremos el objetivo a largo plazo hasta que se tomen acciones más serias para reducir la cantidad de fertilizantes provenientes de la región centro-norte que llegan al sistema fluvial del Mississippi”, dijo el ecólogo acuático Don Scavia, profesor emérito de medio ambiente y sostenibilidad en la Universidad de Michigan. El modelo de la universidad es uno de los que contribuyen a los de la NOAA.

Las ocasiones en las que la zona muerta tuvo menor tamaño se registraron durante o después de una sequía: 4.393 kilómetros cuadrados (1.696 millas cuadradas) en 2000 y 39 kilómetros cuadrados (15 millas cuadradas) en 1988.

El pronóstico también asume que el clima sea el usual antes de que LUMCON realice su evaluación anual, la cual está avalada por la NOAA. Los huracanes y las tormentas tropicales agitan las aguas, con lo que se incrementa el oxígeno y se reduce el tamaño de la zona muerta.

Existe un plan de acción nacional que exige reducir los escurrimientos de forma que el tamaño de la zona muerta disminuya en dos terceras partes, a 5.000 kilómetros cuadrados (1.950 millas cuadradas) antes del año 2035. Eso requeriría reducir en un 59% la cantidad de nitrógeno que fluye hacia el río, según un estudio que publicó la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias el año pasado.