Brasil: espiral de violencia y protestas en Minas Gerais

Una tormenta perfecta se cierne sobre el estado de Minas Gerais, el segundo más poblado de Brasil, en jaque por una inusual ola de violencia y una protesta de agentes de las policías civil y militar...

Una tormenta perfecta se cierne sobre el estado de Minas Gerais, el segundo más poblado de Brasil, en jaque por una inusual ola de violencia y una protesta de agentes de las policías civil y militar que ocuparon durante 15 horas el palacio de gobierno estatal.

En la mañana del jueves fueron incendiados tres ómnibus en las ciudades de Uberlandia, Joao Pinheiro y Sacramento que engrosaron el número de ataques que también afectaron a otros 58 autobuses y varias sucursales bancarias y delegaciones públicas del estado minero. Según la Policía Militar de Minas Gerais los hechos de violencia se registraron en 32 ciudades y hasta el momento hay 51 detenidos que estarían involucradas en los desmanes.

En momentos en que la espiral de violencia en el estado parece no tener fin, los gremios policiales protestaron frente al Palacio Liberdade, sede del gobierno provincial, en reclamo del fin del pago en cuotas de los salarios y un aumento del 30%. Se vivieron horas de tensión en Belo Horizonte, la capital estatal, cuando los manifestantes ocuparon el edificio para visibilizar el reclamo. Cerca de la medianoche, luego de que la justicia emitiera una orden de desalojo, los policías levantaron la ocupación.

“Volvió todo a la normalidad, pero en estado de máxima alerta. Mañana vamos a decidir nuevas acciones si el gobierno quiere dialogar con nosotros”, dijo Adilson Bispo, delegado del sindicato de la Policía Civil de Minas Gerais a The Associated Press.

La gravedad de los episodios llevó preocupación a los despachos del gobierno federal. El ministro de Seguridad Pública, Raul Jungmann, se reunió el miércoles con la bancada de diputados de Minas Gerais y recibió el pedido de 107 millones de reales (27 millones de dólares) para intentar contener la ola de violencia en el estado, informó Globo. Los fondos estarían destinados a tareas de inteligencia y refuerzos en equipamiento.

Brasil es uno de los países más violentos de la región. Según el Atlas de la Violencia 2018, producido por el Foro Brasileño de Seguridad Pública, en la última década más de medio millón de brasileños fueron asesinados. En 2016, por primera vez en la historia, el número de homicidios en el país superó los 60.000.

El gobierno de Minas Gerais mantiene cierta cautela sobre el origen de los ataques. El martes el gobernador Fernando Pimentel apuntó, sin dar mayores detalles, que los desmanes estarían vinculados con la política carcelaria del estado, a la que calificó de “las más severas del país”.

En sectores de la policía, en tanto, suponen que detrás de los ataques estaría actuando el Primer Comando Capital (PCC), la organización criminal más poderosa de Brasil, surgida en las cárceles de Sao Paulo. El PCC tiene influencia en una parte importante del narcotráfico y las prisiones del país.

“Tenemos informaciones de que está actuando el PCC. Está claro por el modus operandi de los ataques y por la fuerza que están teniendo principalmente en el sur del estado, en la frontera con Sao Paulo. Sólo ellos tienen el poder para hacerlo”, aseguró Bispo.