Los principales contrincantes republicanos a la gobernación de Tennessee repiten como loros la exigencia del presidente Donald Trump de “construir el muro” y se acusan mutuamente de simpatizar con las personas que viven sin permiso en el país, lo que ha convertido la contienda en una lucha por mostrar quién tiene la postura más estricta hacia la inmigración.

En un mensaje televisivo, la representante federal Diane Black se va de pesca y describe el enfoque gubernamental sobre la inmigración como un sistema de “captura y liberación” que permite a los infractores quedar libres.

El ex responsable de desarrollo económico estatal Randy Boyd afirma en su mensaje televisivo que la “ilegalidad es ilegal”.

Debido a la severidad de las posiciones, lo que se diga y se perciba como no radical sobre inmigración suscita críticas.

A Black le cuestionan su voto en 2001 a favor de conceder licencias de conducir a inmigrantes y su reciente sufragio a favor de un proyecto de ley presupuestario que abarcaba diversos gastos, incluidos recursos para la seguridad fronteriza.

A Boyd le censuran un donativo que entregó a un programa de cocinas para emprendedores organizado por un grupo de apoyo a inmigrantes, así como su posición en una junta educativa que defendía algunas prestaciones para los inmigrantes que viven sin permiso en el país.

Al igual que Black y Boyd, el otro par de contendientes republicanos punteros, el empresario Bill Lee y la presidenta de la Cámara de Representantes estatal, Beth Harwell, apoyan la iniciativa aprobada en fecha reciente contra las ciudades santuario, la cual prevé que las policías locales acaten las solicitudes federales para que mantengan detenidos a ciertos inmigrantes.

Todos se oponen a que se otorgue acceso a la educación superior con tarifas para estudiantes del estado a los alumnos traídos por sus padres de manera ilegal a Estados Unidos.

Todos estos candidatos contrastan en actitud con el gobernador republicano Bill Haslam, que en dos ocasiones apoyó una medida sobre el acceso de los inmigrantes a las tarifas estatales para la enseñanza superior y posó para la foto con alumnos inmigrantes. Haslam permitió que la iniciativa sobre las ciudades santuario se convirtiera en ley sin firmarla, al tiempo que la describió como “una solución en busca de un problema”.

El popular gobernador, que debe dejar el cargo porque ya no puede reelegirse, expresó confianza en que el discurso de los contrincantes cambie.

“El gobierno federal controla el 99% de los temas relacionados con la inmigración. Eso fue un poco el punto en lo que respecta a la iniciativa de las ciudades santuario”, declaró Haslam. “Espero que el discurso cambie hacia aspectos que atañen realmente al cargo de gobernador”.

Los candidatos demócratas, el exalcalde de Nashville, Karl Dean, y el líder de la minoría en la Cámara de Representantes, Craig Fitzhugh, se oponen a la medida de las ciudades santuario y apoyan que los inmigrantes tengan acceso a las tarifas estatales para la educación superior.