El gobierno del presidente Donald Trump inició el miércoles una investigación sobre si es necesario imponer aranceles a la importación de automóviles hacia Estados Unidos, movilizándose con rapidez tras estancarse la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Trump pronosticó previamente que las automotrices y los trabajadores estadounidenses de la industria estarían “muy contentos” con el resultado de las negociaciones del TLCAN.

El presidente le pidió al secretario de Comercio Wilbur Ross que sopese si la importación de autos, camiones y autopartes amenaza la seguridad nacional, indicó la Casa Blanca en un comunicado. El mandatario señaló en el texto que “industrias clave como la automotriz y la de autopartes son fundamentales para nuestra fortaleza como país”.

Estados Unidos sigue muy distanciado en las pláticas para renegociar el pacto comercial con México y Canadá, y las conversaciones se han estancado en torno a las reglas de la producción automotriz. El inicio de la investigación comercial podría percibirse como un intento de obtener ventajas en las negociaciones con sus dos países vecinos. El secretario del Tesoro Steven Mnuchin ha dicho que los esfuerzos por renegociar el tratado comercial podrían prolongarse hasta el próximo año.

Casi la mitad de los vehículos que se venden en Estados Unidos son importados, y muchos de ellos provienen de plantas de armado en México y Canadá. Durante una reunión con ejecutivos de la industria automotriz a principios de mes, Trump dijo que presionaría en favor de un incremento a la producción de vehículos en plantas estadounidenses. También criticó la importación de autos y autopartes de la Unión Europea, y previamente este año amenazó con “gravar” las importaciones europeas.

Una persona con conocimiento de las negociaciones dijo que el presidente insinuó pretender nuevos aranceles de entre el 20 y 25% a la importación automotriz. La persona habló bajo condición de anonimato debido a que no cuenta con autorización para divulgar conversaciones privadas.

Trump mostró un arma rara vez usada en su lucha por proteger a los trabajadores de la industria automotriz: la sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962. La cláusula le autoriza al presidente restringir las importaciones e imponer aranceles ilimitados con base en la seguridad nacional.

El gobierno federal utilizó esa autoridad en marzo para imponer aranceles del 25% a la importación del acero y del 10% a la importación de aluminio.

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El periodista de la AP Paul Wiseman contribuyó con este despacho.