El presidente Donald Trump llamó “spygate” a su intento más reciente por desacreditar la investigación de la fiscalía especial sobre Rusia, parte de una estrategia renovada de sus colegas republicanos para generar sospechas sobre la pesquisa que ha asediado a su presidencia desde el principio.

Ahora Trump se enfoca en reportes de que un antiguo informante del gobierno federal se aproximó a miembros de su campaña presidencial de 2016 durante los comicios en un posible intento por obtener datos de inteligencia sobre los esfuerzos rusos por interferir en las elecciones.

Los ataques verbales más recientes del mandatario prepararon el terreno para una decisión inusual de la Casa Blanca de organizar una sesión informativa sobre documentos confidenciales para solo dos representantes republicanos, ambos aliados de Trump, durante un encuentro que se prevé se realice el jueves, mientras que el presidente y sus simpatizantes en el Congreso presionan en busca de información sobre el informante externo.

Aún se desconoce el alcance del espionaje, si es que acaso existió. La Casa Blanca no ha presentado evidencia que respalde las acusaciones de Trump de que el gobierno de Barack Obama intentaba espiar su campaña de 2016 con fines políticos. Se sabe desde hace tiempo que el FBI indagaba la interferencia rusa durante la campaña y que parte de dicha pesquisa involucraba contactos entre figuras rusas y miembros de la campaña de Trump.

En los últimos días, el mandatario le ha dicho a su círculo más cercano que la revelación de que hubo un presunto informante es evidencia potencial de que altas esferas policiales federales conspiraron en su contra, según tres personas con conocimiento de sus conversaciones recientes pero sin autorización para revelarlas públicamente. Trump le dijo a un allegado esta semana que quería “proyectar” al informante como “espía”, con el objetivo de que el término tuviera mayor impacto entre la prensa y el público.

El miércoles mencionó por primera vez el término “Spygate” (“espionajegate”) a pesar de que la frase ya había sido utilizada previamente durante un escándalo de 2007 que involucraba a entrenadores de la NFL que videograbaron los entrenamientos de los equipos rivales.

Los demócratas afirman que la sesión informativa — que se realiza en momentos en que el fiscal especial Robert Mueller investiga a la campaña de Trump y su posible involucramiento en la interferencia de Rusia en las elecciones de Estados Unidos — es sumamente inadecuada y debería contar con la presencia de un grupo de líderes bipartidistas, como se acostumbra en asuntos confidenciales.

Los líderes demócratas en ambas cámaras, el senador Chuck Schumer, y la representante Nancy Pelosi, escribieron una carta el miércoles al Departamento de Justicia para expresar que el encuentro entre republicanos es “completamente inadecuado en su forma propuesta, y sentaría un precedente perjudicial para sus instituciones y el estado de derecho”.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, dijo que no se invitó a ningún demócrata debido a que no habían solicitado la información. De hecho, los demócratas pidieron que se les muestre el material secreto.

Otros senadores republicanos también solicitaron asistir al encuentro y señalan que se les debería incluir. El presidente de la Comisión de Asuntos Judiciales del Senado, Chuck Grassley, y los senadores Lindsey Graham y John Cornyn presentaron dicha solicitud el martes ante el jefe de despacho de la Casa Blanca, John Kelly.

Cornyn, el segundo republicano de mayor rango en el Senado, indicó el miércoles que aún no reciben respuesta. Dijo que cree que los demócratas también deberían ser informados.