Un grupo de migrantes africanos se hizo a la mar el mes pasado en un viaje de 3.000 kilómetros (1.900 millas) a través del Atlántico hasta Brasil, pero rápidamente tuvo problemas y viajó a la deriva durante semanas hasta que unos pescadores los remolcaron a tierra, dijeron el lunes las autoridades brasileñas.

Dos brasileños que iban a bordo del catamarán fueron arrestados bajo sospecha de que contrabandeaban al grupo, dijo Roberio Chaves, funcionario de la Policía Federal. Cada uno de los 25 inmigrantes _que provienen de Senegal, Sierra Leona, Guinea y Nigeria_ pagaron un promedio de 1.000 euros (1.180 dólares) para hacer el recorrido con la esperanza de vivir mejor en Brasil, señaló.

Decenas de miles de migrantes de África y Oriente Medio intentan llegar a Europa por mar cada año, pero es inusual que lo intenten hacia Brasil. La ruta marítima entre Latinoamérica y África Occidental suele ser recorrida con más frecuencia en la dirección opuesta por narcotraficantes, que utilizan a Guinea-Bissau y otros países de la costa occidental africana como estaciones de paso para la cocaína entre los países productores, como Colombia y Perú, y los lucrativos mercados de Europa.

El arribo de los africanos el sábado representa un suceso inédito en el estado nororiental de Maranhao, dijo Chaves. Anteriormente habían arribado uno o dos migrantes a la vez como polizones en buques mercantes.

“Este caso es distinto porque utilizaron un bote para este propósito específico y en mayor número”, afirmó.

Aunque el caso es raro, Brasil tiene leyes de inmigración bastante generosas y ha aceptado a miles de haitianos y venezolanos que huyen de dificultades económicas.

El recorrido comenzó en Cabo Verde, un archipiélago a unos 600 kilómetros (370 millas) de las costas de Senegal, en algún momento de abril, aunque las autoridades han dado versiones distintas de lo ocurrido.

El gobierno de Maranhao dijo que el grupo partió en un catamarán con un motor de poca capacidad, pero no proporcionó una fecha de salida. Primero se les descompuso su dispositivo GPS, y después el motor, que trabajaba por encima de sus posibilidades. El grupo intentó utilizar las velas, pero a la larga eso también falló, y pasaron las siguientes cinco semanas a la deriva.

Chaves dijo que el viaje comenzó el 17 de abril y que el grupo llevó el combustible equivocado, por lo que el motor nunca funcionó. Navegaron con las velas hasta el 26 de ese mes, cuando se rompió el mástil, y pasaron las siguientes cuatro semanas y media a la deriva, señaló.

A la larga un bote de pesca halló el catamarán a unos 110 kilómetros (70 millas) de la costa de Maranhao y lo remolcó, indicó la Armada de Brasil en un comunicado. En las tomas de video captadas por los pescadores y difundidas en la televisión brasileña se veía al pequeño bote mientras era remolcado sin ningún mástil.

Todo el mundo a bordo estaba deshidratado al llegar a la costa, dijeron las autoridades. Se les proporcionó atención médica y alimentos, y ahora viven en un complejo deportivo mientras la policía examina su equipaje.