El presidente Donald Trump acusó al Departamento de Justicia el viernes de intentar ponerle una trampa al infiltrar un espía en su campaña de 2016, una acusación que su propio abogado dijo podría no ser verídica.

En promoción a una teoría que circula en sitios conservadores, Trump citó al conductor David Asman de Fox Business y tuiteó: “Aparentemente el Departamento de Justicia colocó un espía en la campaña de Trump. Esto nunca se ha hecho antes y, cueste lo que cueste, pretenden tenderle una trampa a Donald Trump por delitos que no cometió”.

Pero Rudolph Giuliani, el abogado de Trump, dudó de lo anterior.

Con relación a si había un “informante” en la campaña presidencial de 2016, Giuliani le dijo a la cadena CNN: “No lo sé a ciencia cierta, ni tampoco el presidente, si realmente hubo alguno”, aunque dijo que desde hace tiempo les han dicho que “hubo algún tipo de infiltración”.

La semana pasada, la revista conservadora National Review planteó la cuestión de que el FBI pudiera haber colocado un espía en la campaña de Trump. El artículo cita un trabajo del representante republicano Devin Nunes, ferviente partidario de Trump y director de la comisión de inteligencia del Senado, que ha exigido información en torno a una fuente del FBI en la pesquisa sobre la intromisión de Rusia en la campaña presidencial estadounidense.

El senador Mark Warner, el principal demócrata en la comisión de inteligencia del Senado, objetó el viernes esas exigencias, e hizo énfasis en “la importancia crucial de proteger las fuentes y los métodos”.

“Sería irresponsable en el mejor de los casos, y potencialmente ilegal en el peor, si los miembros del Congreso utilizan sus puestos para enterarse de la identidad de una fuente del FBI con el objetivo de socavar la investigación en curso en torno a la interferencia rusa en nuestras elecciones”, escribió Warner en un comunicado. “Cualquiera al que se le confíen los mayores secretos de nuestra nación debería actuar con la gravedad y la seriedad de propósito que ese conocimiento merece”.

El New York Times reportó esta semana que cuando menos un informante gubernamental se reunió varias veces con Carter Page y George Papadopoulos, exasesores de política exterior en la campaña republicana de Trump. El Times reportó el viernes que el informante habló con Page y Papadopoulos porque tenían contactos sospechosos vinculados con Rusia. El periódico atribuyó la información a funcionarios del FBI y a exfuncionarios de esa agencia.

Giuliani dijo el viernes que el fiscal especial Robert Mueller ha reducido de cinco a dos sus posibles temas a tocar en una entrevista mientras continúan las negociaciones acerca de si el presidente responderá preguntas sobre la pesquisa en torno a la posible coordinación de Moscú y la campaña de Trump.

Giuliani dijo que el equipo legal del mandatario no espera que a él le pregunten acerca de su abogado personal, Michael Cohen, que enfrenta una investigación penal distinta en Nueva York. Pero Giuliani no proporcionó muchos detalles adicionales, y dijo que algunas preguntas aún están “sujetas a negociación”.

A medida que la investigación sobre Rusia entra en su segundo año, muchos aliados de Trump, incluidos algunos republicanos en el Capitolio, han presionado cada vez más para que se halle alguna manera de presentar a Mueller y a sus investigadores como actores políticos, en lugar de como policías no involucrados directamente en la refriega, en un esfuerzo por desacreditar sus hallazgos o justificar su posible despido.

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Jonathan Lemire de la AP contribuyó con este despacho.