El Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos finaliza sus labores de reconstrucción de la red eléctrica de Puerto Rico pese al temor de los residentes a que el gobierno de la isla no pueda devolver el servicio por sí mismo a las 16.000 personas que siguen a oscuras ocho meses después del paso del huracán María.

La agencia federal seguirá operando más de 700 generadores en la isla, incluyendo los tres "mega generadores" que complementan a las envejecidas y dañadas plantas eléctricas de Puerto Rico. Los trabajos de recuperación de los miles de kilómetros (millas) de tendido eléctrico caído volverán el viernes a manos de la quebrada compañía eléctrica del territorio, la Autoridad de Energía Eléctrica (PREPA, por sus siglas en inglés).

El Cuerpo de Ingenieros asumió la reparación el 30 de septiembre, luego de que la PREPA no activó el conocido como plan de ayuda mutua por el que otras empresas eléctricas de todo el país envían personal a zonas en problemas.

Según las autoridades boricuas, el 98,86% de los clientes de la PREPA tenían electricidad el jueves, pero 16.723 seguían sin servicio en el apagón más largo en la historia de Estados Unidos.

Funcionarios del gobierno de Donald Trump dijeron que ya no se necesita una gran contingente federal para restaurar las relativamente pocas conexiones pendientes en zonas a menudo remotas donde la gente sigue sin electricidad. Pero muchos dentro y fuera de la isla están descontentos por la salida de los operarios sin que todo el servicio esté recuperado.

"No forma parte de nuestra cultura abandonar una misión cuando no se ha cumplido por completo, pero nosotros seguimos órdenes”, dijo Charles Alexander, director de operaciones de contingencia del cuerpo, al Comité de Recursos Naturales y Energía del Senado en una vista el 8 de mayo.

El organismo opera a las órdenes de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de Estados Unidos (FEMA, por sus siglas en inglés), que dijo que aplazó la solicitud del gobernador Ricardo Rosselló para ampliar el alcance y duración de la asistencia federal a la isla. La FEMA extendió el jueves de forma indefinida la misión de generación de energía, pero no la de reparación porque Roselló no lo solicitó.

La mayoría de los que siguen son luz viven en la localidad de Yabucoa, que fue el primer lugar de la isla azotado por el potente huracán María el 20 de septiembre.

Alberto Rodríguez, un jubilado de 65 años, tiene paneles solares y un generador a gasóleo que suministran electricidad a la casa en la que cuida de su mujer, confinada a una cama tras sufrir una apoplejía un mes después del paso de María.

"Estoy bien preocupado porque todavía no tenemos energía. Las plantas las hemos usado por tanto tiempo que en cualquier momento colapsan", señaló. "Yo no creo que deban retirarse sin antes completar el trabajo porque la gente que todavía estamos sin energía eléctrica".

El Cuerpo de Ingenieros ha recibido más de 2.000 millones de dólares para restaurar la electricidad en Puerto Rico, supervisando a más de 1.200 operarios sobre el terreno y a más de 1.000 contratistas, con más de 650 de ellos trabajando directamente en líneas de distribución y transmisión. Entre los contratistas estaban Fluor Corp., una empresa de Irving, Texas, que obtuvo dos contratos por un importe total de 1.300 millones de dólares.

El organismo ayudó a revitalizar alrededor del 80% de las líneas de transmisión y casi el 90% de las líneas de distribución en toda la isla, instalando más de 52.000 postes eléctricos y más de 5.700 millas de cable.

Los contratistas tenían previsto trabajar en las ciudades de Arecibo, Bayamónn y Caguas, en el norte del país, y en Ponce, en el sur, hasta última hora del viernes. Un grupo de responsables del Cuerpo tiene previsto quedarse en Puerto Rico durante varias semanas más para desmovilizar a los contratistas y entregar las operaciones de logística de la FEMA a la PREPA.

Además de los residentes en Yabucoa, cientos de personas están también a oscuras en Comerio, en el centro de la isla, donde el alcalde, José A. Santiago, dijo que muchos se sienten olvidados.

"Sienten que no hay razón para que los hayan dejado para el final", explicó. "Aquí lo doloroso no es el número de gente sin luz. Es el tiempo que han estado sin luz y que no ves un plan articulado de parte del gobierno, no ves a nadie preocupado por esa situación”

“Es tanta incertidumbre la que tiene esa gente y tanto el sufrimiento en esa oscuridad. Hay un estado depresivo terrible”, apuntó el regidor.

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El fotoperiodista de The Associated Press Carlos Giusti informó desde Yabucoa, Puerto Rico, y el periodista de AP Michael Weissenstein desde la Habana.