A diferencia de Donald Trump, Robert Mueller no ha dicho una sola palabra en el año que lleva investigando los manejos de Rusia y su relación con Donald Trump. Y eso inquieta a todo aquél que pueda estar involucrado.

¿En qué anda? ¿Cuándo concluirá la pesquisa?

Mueller no está obligado a informar sobre su trabajo. Y no lo hace.

A un año del inicio de la investigación, Mueller está en todas partes y en ninguna al mismo tiempo. La amplitud y el silencio en torno a la pesquisa han sacudido a la Casa Blanca y a su principal inquilino, así como al Capitolio y la K Street (la arteria principal de Washington), alcanzando a otros gobiernos y juntas directivas de empresas.

En momentos en que los legisladores se preparan para las elecciones de mitad de término y el presidente Donald Trump decide si acepta ser interrogado por Mueller o no, aumentan los llamados republicanos para que el fiscal especial concluya a su investigación. El vicepresidente Mike Pence y otros solicitaron públicamente el fin de la pesquisa. Legisladores republicanos aseguran que no hay evidencia de colusión entre los rusos y la gente de Trump durante la campaña electoral.

Cuando más se alargue la investigación, surgirán seguramente más pedidos de que se concluya todo.

Mueller investiga la interferencia rusa en las elecciones del 2016 que llevaron a Trump a la presidencia y si la gente de Trump estuvo involucrada de algún modo o si obstruyeron la justicia. En realidad, la investigación avanza a paso acelerado, comparado con otros procesos similares del pasado. Desde que fue designado el 17 de mayo del 2017, su oficina ha encausado a 19 personas y a tres empresas rusas. Entre los acusados de haber cometido algún delito figuran cuatro colaboradores de Trump, incluidos el ex asesor de seguridad nacional Michael Flynn y el ex presidente de la campaña de Trump Paul Manafort.

Los investigadores citaron a declarar a numerosas figuras, y muchas de ellas están también siendo objeto de pesquisas, incluidos cabilderos y representantes de intereses extranjeros que pueden haber tratado de influir en el gobierno estadounidense ilegalmente. Grandes corporaciones como ATT y Novartis han sido contactadas por Mueller y se han visto envueltas en una investigación paralela del abogado personal del Trump Michael Cohen. Las empresas reconocieron que le pagaron a Cohen por el acceso que ofrecía a Trump en los primeros días de su presidencia.

Aunque Mueller sigue teniendo un amplio apoyo bipartidista en el Congreso, especialmente en el Senado, el secreto que rodea a su investigación ha generado cierta ansiedad sobre lo que está por venir.

“La gente tiene curiosidad sobre lo que está pasando”, dijo el senador republicano John Kennedy. “Todo lo que ha salido a la luz hasta ahora han sido especulaciones, conjeturas y rumores. Nadie sabe realmente lo que piensan Mueller y su gente”.

Los abogados del presidente tratan de llenar ese vacío y hace poco dijeron que les informaron que Mueller no encausará a Trump ni puede forzarlo a que se someta a un interrogatorio. El nuevo abogado del mandatario Rudy Giuliani insinuó que una reciente conversación con la gente de Mueller le hace pensar que el fiscal especial descartó la posibilidad de encausar a un presidente en funciones después de consultar con el Departamento de Justicia.

Trump, mientras tanto, no se cansa de repetir en Twitter que la investigación es “una Caza de Brujas repugnante, ilegal e injustificada”.

Los titubeos de Trump en torno a si acepta ser interrogado podrían ser uno de los factores que prolongan la pesquisa. El presidente dice que quiere declarar pero que sus abogados le recomiendan que no lo haga y no se toma una decisión definitiva.

Giuliani dijo que Mueller le dio a entender que ya “básicamente concluyó la investigación” y que lo único que falta es el interrogatorio a Trump.

Los detractores de Mueller seguramente dirán que el caso se basa en acusaciones falsas sobre asuntos que no tienen que ver con si hubo colusión con los rusos o no, de acuerdo con Sol Wisenberg, uno de los fiscales que intervino en la investigación de Bill Clinton en torno a Whitewater. En el otro extremo, se dirá que los procesos ya en marcha revelan que el fiscal especial ha descubierto conductas delictivas que justifican su pesquisa.

“Le diría al presidente que no hay una caza de brujas cuando 17 rusos han sido encausados”, expresó el jueves el líder de la bancada demócrata en el Senado Chuck Schumer. “No es una casa de brujas cuando los principales dirigentes de la campaña de Trump han sido encausados”. (En realidad, son 13 los rusos procesados, no 17).

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Los reporteros de la Associated Press Chad Day, Tom LoBianco y Andrew Taylor colaboraron en este despacho.