Las fuerzas de seguridad afganas repelieron un ataque talibán el miércoles y tomaron el control de la ciudad de Farah, en el oeste del país, según funcionarios.

Más de 300 insurgentes fallecieron en los combates registrados en la capital de la provincia, también llamada Farah, explicó el gobernador de la región, Abdul Basir Salangi. Los talibanes lanzaron un ataque desde varios frentes el martes con el objetivo de controlar la ciudad, pero más tarde se toparon con la resistencia de los refuerzos gubernamentales.

Al menos 25 soldados del gobierno murieron, añadió Salangi.

Veintiocho cuerpos fueron trasladados a un hospital desde el inicio del enfrentamiento y 66 heridos recibieron asistencia médica, dijo Amin Rahman Mujadedi, funcionario del departamento de Sanidad provincial. La mayoría eran miembros de las fuerzas de Kabul, apuntó.

Según el general Mohammad Radmanish, portavoz del Ministerio de Defensa, la ciudad de Farah quedó limpia de insurgentes el miércoles y las fuerzas afganas estaban persiguiendo a los combatientes fuera de la urbe. Se establecieron puestos de control adicionales para mejorar la seguridad, agregó.

Los residentes en la ciudad intentaban regresar a la normalidad, apuntó Mohammad Sarwar Osmani, un legislador de Farah. "Hoy las tiendas están abiertas y la gente está en la calle”, dijo.

Las fuerzas afganas han tenido problemas para hacer frente a los talibanes en los últimos años, y los insurgentes tomaron varios distritos en todo el país. Estados Unidos y la OTAN concluyeron oficialmente su misión de combate a finales de 2014 pero siguen colaborando con las fuerzas de Kabul.